Esperanza Flores GonzálezEn la jornada de ayer fallecía a la edad de 95 años D.ª Esperanza Flores González, antigua profesora de música del Instituto de Educación Secundaria San Fulgencio de Écija, cuya misa por el eterno descanso se celebraba esta misma mañana en el Iglesia de Santa Cruz, descanse en paz.

Según informa el centro educativo ecijano en una nota, Esperanza Flores González, nació el 26 de septiembre de 1921 en Écija, estudió en las escuelas que se establecían en las casas, siendo graduada y más tarde se pasó al instituto. Estudió bachiller 7 años y después realizó diferentes cursos, entre ellos cursos musicales en Huelva, Valencia, Sevilla y Córdoba.

Tras formarse con los diferentes cursos, equivalentes a los masters actuales, ingresó en el Ministerio. Por ello, una vez abierto el instituto en 1965 Esperanza Flores entró como profesora, con Joaquín de Soto Ceballo como alcalde. Desde su apertura hasta 1980 Esperanza fue profesora de música y asignaturas como hogar, donde se impartía clases de cocina, confección, junto a sus clases de música.

Hace unos años concedió a la web del IES San Fulgencio una entrevista con motivo del cincuentenario, la cual, pasamos a reproducir en su integridad como homenaje del centro educativo de nuestra ciudad a D. ª Esperanza Flores González.

Entrevista: Con grandes historias a lo largo de su trayectoria profesional, Esperanza Flores admite haber pasado en el instituto los años más intensos y vivos de su vida, por ello en el 50 Aniversario del IES San Fulgencio no puede faltar la figura de una profesora que tan querida y admirada ha sido siempre por toda la comunidad estudiantil y docente.

¿Qué fue lo que le llevo a ser maestra?

Estaba en la sección femenina y entré por eso, aunque al cabo de los años se hizo cargo de nosotras el Ministerio de Educación. Recuerdo que había que ir a Sevilla por el sueldo, exactamente 30 duros (explica entre risas). Entré con la entidad de Sección Femenina y esa sección era la que me pagaba, la presidenta de la sección femenina conocía la fascinación que me provocaba la enseñanza y a partir de tener relación con ella, entre en el centro.

Háblenos en general

¿Qué ha supuesto para su vida la docencia en el IES San Fulgencio?

Pues la docencia ha supuesto todo, solo puedo hablar de forma positiva de ella, nunca he encontrado nada negativo “estaba en mi salsa” era lo que más me gustaba y sobre todo impartía lo que me gustaban. Tras pasar la guerra civil española, todo lo que me venía me parecía tan bonito y tan humano. Que creo que la educación es lo mejor que se le puede aportar a las personas.

¿Cómo recuerda su paso por el centro?

Con mucho mimo, yo estaba muy mimada por mis compañeros, los profesores y todos mis compañeros fueron estupendos.

Tengo muchas anécdotas, pero si las contase todas no acabaríamos nunca, (explica entre risas). Por ejemplo, un gran recuerdo que tengo es como se daba la misa y las niñas cantaban en ella en la hora del recreo, pero como las cosas variaron por el régimen, las costumbre fueron variando y finalmente quedamos el cura un niño y yo. Por ello, se tuvo que instalar un altar portátil porque se abrió el salón de actos.

También recuerdo con mucho anhelo mis clases de cocina, estas se impartían en el 1967.Para poder impartir las clases se me facilitaron todos los utensilios de cocina y lo cierto es que cocinábamos todo tipo de comidas. Las clases consistían en explicar las recetas y labores que se realizan en el hogar, repartíamos números y cada uno realizaba una tarea, incluso los profesores se acercaban a preguntarnos qué plato tocaba en el día (explicaba entre risas). Además, algo muy importante fueron las clases mixtas, al tener tanto a niños como niñas pude inculcar a mis alumnos que las labores de casa era cosa de todos.

¿Qué personas en especial destacaría a lo largo de su paso por el centro?

He vivido muchos momentos bonitos con muchísimas personas y a todas ellas les agradezco su forma de ser conmigo. Durante mis años de profesora pues compartí momentos con compañeros como Fernando Aguirre, que fue secretario del centro y lo cierto es que me cuidaba mucho, siempre fue muy atento conmigo. También a Isidro, Isabel Bascuniana, Paco Serrano, Pepita Valero, Argeli González. Me han aportado muchísimo y les estoy muy agradecida, además recuerdo una anécdota bastante especial con mis compañeros, cuando estaba trabando en el IES San Fulgencio necesitaba comprarme un coche, debido a que vivía en Avenida de los Inmigrantes y estaba bastante lejos de mi casa, entonces al pedir el dinero en el banco me lo denegaron por ser muy mayor. A raíz de esto, fueron mis compañeros uno, por uno, para hablar con el director del banco para que me concedieran el préstamo y finalmente así fue.

Por ello digo que he vivido experiencias muy bonitas con mis compañeros, al igual que muchas anécdotas, como los momentos de llevar a las niñas a osuna a examinarse porque desde las academias los estudiantes tenían que examinarse en Osuna, y teníamos que llevarlas por un camino de tierra, porque no había carretera. Además recuerdo con mucha alegría las excursiones, ya que casi siempre me ofrecía como tutora de los pequeños.

¿Tras haber sido profesora durante muchos años cual piensa que ha sido la cualidad más importante de un docente?

La sinceridad, ser tal como eres, no puedes fingir ser de una forma en la docencia cuando no eres así, es decir ser uno mismo. Yo creo que a lo largo de mi vida profesional he sido siempre sincera y me he mostrado tal como soy, prueba de ello es el cariño con el que me tratan mis antiguos alumnos cuando me los encuentro.

¿Qué cambios cree que supuso el IES San Fulgencio para la ciudad?

Fue un cambio enorme, en Écija se vivía una crisis importante y muchas niñas dejaron de estudiar al abandonar el bachiller para ayudar en casa. Muchas alumnos se retiraban porque no tenían medios para seguir la carrera y como profesora puedo decir que había muchas niñas inteligentes y con capacidades, que servían para el futuro de estudiantes. Además no solo supuso un cambio para la ciudad, sino para la vida del profesorado.

Entro como profesora en 1965 y estuvo impartiendo clases entre 15 y 20 años aproximadamente, por lo tanto podemos decir que vivió dos tipos de regímenes políticos ¿Notó ciertos cambios en el sistema educativo?

Si, que la misa no se daba (explicó con una sonrisa). Cuando Francisco Franco estaba en el gobierno teníamos por rutina realizar todos los viernes una misa en el instituto , en el Salón de Actos, meses después de cambiar de régimen ya no se realizaron más misas. Pero en cuanto al sistema educativo, no creo que perjudicase en nada, yo como profesora no sentí ningún cambio en el instituto. Pero es cierto que los ciudadanos estaban muy susceptibles, los tiempos estaban cambiando y no todos lo tomaban de igual modo. Recuerdo como si fuera ayer como cantábamos en catequesis una coplilla que decía “el hombre que no va a misa no es cristiano ni español” y un alumno de forma inocente me preguntó si era falangista (explica entre risas), pero yo nunca estuve vinculada a la política. A mí se me trataba igual en todo momento.

Habla con mucho cariño de su etapa como profesora y de sus alumnos, pero explíquenos ¿Cómo eran sus alumnos?

Solían ser de clase media, la clase media siempre estaba, la pobre clase media. Yo tenía muchos alumnos, hijos de hombres y mujeres que habían trabajado toda su vida en el campo y querían que sus hijos estudiasen, para que no pasaran lo que pasaron ellos. Recuerdo las primeras reuniones de padres y como los padres pedían la comprensión de todos los profesores para que entendiesen que sus hijos debían de tener mejor formación que ellos, es decir querían quitarlos de la dureza del campo. Por otra parte quiero recordar un número igualitario de niños y niñas pero si me apuras creo recordar a más niñas en mis clases.

¿Cree usted que Esperanza Flores ha dejado huella en los alumnos? ¿Por qué ha pasado esto?

Por qué siempre he sido yo, nunca tuve ningún disgusto en el instituto, siempre he sido como soy. A lo largo de mi vida, he realizado muchos trabajos y creo que lo más importante en cada uno de ellos ha sido que siempre me he mostrado tal y como es mi persona. Antes de ser maestra, cuando era muy joven fui durante 3 años enfermera de guerra y creo que eso me hizo a la vida. Pasamos muy malos momentos y entonces creo que esa experiencia me hizo tratar a las personas más de cerca, aprendí a ser más humana, porque los momentos que viví me mostraron muchas cosas. Me suavizó mucho. Creo que he sido muy cercana a mis alumnos, porque he vivido experiencias muy duras. Y ya no de la guerra si no en el ambiente familiar, en mi casa éramos muchos hermanos y siempre hemos tenido muy buena convivencia, hemos pasado momentos duros.

Nosotros no pudimos comer los bollos que comen ahora los niños, llegamos a comer pan con paja, pero éramos muy felices. Los años en los que España estuvo tan mal, yo aprendí mucho, saqué mucho carácter.

Con el paso del tiempo la educación ha visto muchas modificaciones en su estructura y contenido, ¿Qué piensa usted sobre esto?

Pienso que la educación se ha limado un poco y ha ido modificándose con cambios, al final de mi etapa docente pude notar como el profesorado iba perdiendo autoridad. Es decir, noté como los niños desde casa ya no respetaban igual a la figura del profesor, incluso yo escuchaba como algunos padres decían “no eches cuenta de la señorita, que está mayor”. Finalizando mi etapa en la docencia pude apreciar cambios en el respeto. También creo que tiene mucha importancia e influencia la vocación del profesorado, es muy importante que el profesor sepa el papel que tiene, mostrarse firme y responsable, dando ejemplo a sus estudiantes.

Impartió clases de Música, pero también de hogar, ¿Cree que esta asignatura debería volver a integrarse en los horarios escolares?

Sí, claro que sí, yo tengo muchos alumnos a los que le di clases de hogar. Fui la última profesora de hogar, tengo alumnos que recuerdan lo bien que lo pasaban en mi clases, las niñas confeccionaban y los niños hacían labores manuales. Creo que eran clases muy útiles, muy cercanas a los estudiantes, que les enseñaban cosas del día a día, por ello creo que estas clases deberían volver a aplicarse para que tanto niños, como niñas, sepan desenvolverse en una cocina y en general en su hogar.

Usted fue alumna y profesora, sabe lo importante que son las decisiones a la hora de elegir una profesión ¿Qué consejo daría a los estudiantes a la hora de elegir su futuro?

Vocación, a la hora de elegir una profesión que hagan lo que sientan ellos, no se dejen llevar por la profesiones de sus padres, Si papa ha sido médico no tienes por qué serlo ellos. Tienen que pensar que después, todo lo que sepan lo tendrán que volcar y eso si no existe vocación, les va a costar mucho.

En general ¿Cómo considera que está transcurriendo el 50 Aniversario del Centro?

Creo que el centro está celebrando de una forma muy bonita su 50 aniversario, a mí personalmente me hizo mucha ilusión volver a reencontrarme en algunos eventos con antiguos alumnos y ver como ha pasado el tiempo y han cambiado sus vidas. Es bonito ver los cambios en las personas cuando son positivos, ver a mis alumnos pequeños ya casados con hijos, es precioso, para mí es muy gratificante. Puedo decir con seguridad que IES San Fulgencio ha sido mi vida, salí de ese centro con la cabeza muy alta y me lleve grandes compañeros conmigo, fueron como una familia para mí. Por ello, siempre tendré que agradecer al alcalde como le dio la oportunidad a la ciudad de tener al IES San Fulgencio.

Con un recorrido por sus vivencias y sensaciones, Esperanza Flores explicó en breves palabras todo lo que el IES San Fulgencio ha supuesto tanto para su vida profesional, abarcando también la personal. Aprendiendo de sus clases y sus alumnos, Esperanza admite seguir estudiando y afirma que su período de docente fue el más gratificante ya que enseñar a los demás no tiene recompensa.

Por su fantástica labor profesional y todo su ahínco y vocación depositadas en el centro, El IES San Fulgencio ha querido recordar la trayectoria de esta fantástica profesora que tanto ha aportado a sus aulas y alumnos.


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