Fernando Martín SanjuánLa novena edición del Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional, ha sido otorgado a Fernando Martín Sanjuán, cuya obra, se encuentra repartida por la Ciudad de Écija, abarcando tanto la restauración de edificios monumentales como la construcción de nuevas viviendas.

Entre los que cabe destacar los palacios ecijanos del siglo XVIII, así como los de nuevas obras de sencillas casas para vivir, impregnadas todas del carácter de la ciudad astigitana; alturas, textura, materiales, tratamiento de fachadas y huecos, que llenan los vacíos producidos en la trama urbana, dando continuidad a sus calles y plazas de un modo ejemplarmente discreto.

Así lo han dado a conocer los organizadores de este Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional que tiene como fin, el difundir el valor de la arquitectura tradicional como referente de probada validez para la arquitectura de nuestro tiempo en el ámbito territorial de España y Portugal, tanto en la restauración de monumentos y conjuntos urbanos de valor histórico-artístico como en la realización de obras de nueva planta que, basadas en las tradiciones locales, sean capaces de integrarse armónicamente en dichos conjuntos.

Un galardón que será entregado el próximo 19 de noviembre, el cual, está dotado con 50.000 euros y una medalla conmemorativa, gracias a la generosidad del empresario estadounidense Richard H. Driehaus.

BIOGRAFÍA

Fernando Martín Sanjuán, nació en 1949 y estudió Arquitectura en Barcelona, donde se tituló en 1974. Durante toda su trayectoria se ha dedicado discreta y decididamente a preservar y enriquecer el patrimonio arquitectónico y urbano de Écija.

En su obra ha buscado siempre que la coherencia y la cohesión de este conjunto histórico se vieran en todo momento fortalecido por su trabajo. Se trata, por tanto, de un trabajo que ha huido de cualquier personalismo y ha pretendido, por el contrario, ser una pieza más de un todo con una lógica y un carácter propios.

Con el mismo cuidado con el que ha trabajado en la restauración y rehabilitación de algunos de los edificios más singulares de la ciudad de Écija, monumentos del barroco ecijano como el Palacio de Benamejí, el Palacio de Santaella o el Palacio de Casa Saavedra, ha ido diseñando también una serie de nuevos edificios concebidos para sumarse al necesario “telón de fondo” de los monumentos más representativos de la ciudad.

Unas obras que han sido concebidas en continuidad formal y constructiva con los modelos vernáculos tradicionales de la ciudad, contribuyendo a preservar el equilibrio y la legibilidad de una jerarquía urbana que, de lo contrario, se habría visto amenazada.

Lejos de buscar la novedad por la novedad y el cambio por el cambio Fernando ha buscado con determinación que su trabajo se diluya en la tradición local, huyendo de generar discontinuidades y rupturas y concibiendo las formas del presente como continuación y actualización de las formas y las maneras de hacer heredadas del pasado, aún mantenidas por los maestros artesanos ecijanos.

Sus obras han llenado los vacíos producidos en la trama urbana, dando continuidad a sus calles y plazas de un modo ejemplarmente discreto. A su vez, el alcance social de algunas de estas restauraciones, como la del Palacio de Benamejí, es realmente notable, al convertirse en foro de encuentro para sus ciudadanos, bien sea a través del Museo Histórico allí instalado, bien a través de certámenes y conferencias, donde arquitectos, pintores y poetas se dan cita de un modo regular, enriqueciendo la vida cultural de la ciudad.

Fernando es hoy miembro de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras “Vélez de Guevara” de Écija y su obra es una lección diaria viva para la ciudadanía.