José Luis Vega y Rosario RuizJosé Luis Vega y Rosario Ruiz, son una pareja de emigrantes ecijanos que han cumplido cada uno durante este mes de abril los cien años de edad, de los cuales más de cuarenta y cinco de ellos los han pasado fuera de su tierra natal, Écija.

Según manifiesta su hijo José Luis, al Diario de Tarragona, sus padres se encuentran actualmente afincados en la localidad tarraconense de Vila-seca, en donde no sólo son conocidos por su longevidad, sino también por la afición de ambos a la petanca.

Ambos nacieron en el año 1917, en Écija (Sevilla), criándose juntos en la localidad astigitana, en la que al principio él se dedicaba a la huerta y ella, a la recogida de aceitunas y al cortijo, con lo que pasaron 30 años de agricultores, más tarde, Vega se dedicó al cuidado de los caballos hasta 1971, año en que se mudaron a Cataluña.

José Luis, el hijo de ambos, afirma que de un pueblo de 50.000 habitantes, en apenas dos o tres años se redujo a 30.000, todos inmigrados a diferentes partes de la comunidad catalana.

En su caso fueron a Vila-seca, lugar en que siguen residiendo juntos actualmente. Cuando llegaron, él se dedicó a la construcción y ella, a ser ama de casa. Se casaron a los 39 años, en 1954, ya que aunque siempre habían estado juntos, entre la Guerra Civil, la posguerra y la muerte de algunos familiares, lo fueron posponiendo.

Es más, la novia se casó de negro porque llevaba luto por la abuela que tenían los primos en común. A su primer y único hijo lo tuvieron en 1955.

Cuando tuvieron que emigrar y durante la guerra pasaron algunos baches, pero ambos los superaron dándose apoyo el uno al otro. Su hijo asegura que “siempre han sido un matrimonio unido”, aunque el principal momento para estar en familia eran los fines de semana, ya que él trabajaba y ella se dedicaba a las tareas del hogar.

Su historia parece un increíble cuento de amor, en que desde la cuna hasta el ocaso de sus vidas nunca se han separado el uno del otro. Muchas parejas y solitarios sueñan con ello, pero Vega y Ruiz lo han conseguido, y sin ser la trama de una película.

Este domingo, además de reunir a la familia para celebrar los cien años de edad, este matrimonio de emigrantes de la ciudad de las torres y el sol recibirán del Ayuntamiento de Vila-seca un ramo de flores y una felicitación oficial tras alcanzar ambos un siglo de vida.


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