Dentro de las publicaciones que he realizado hasta el día de hoy, relativas al ecijano Juan N. Díaz Custodio, aparecía la participación que tuvo, por sus conocimientos de electricidad, en la exhibición aérea que en los días 23 y 24 de Septiembre de 1912, feria de San Mateo, se celebraría en el Cercado de la Misericordia (hoy dependencias del Depósito de Recría y Doma).

Nació en Écija el día 25 de Agosto de 1849, hijo de José María López y Carracedo, natural de Sevilla y de María del Amparo López y Bonal, natural de Écija, casada en segundas nupcias; nieto por línea paterna de Andrés López de Carracedo, natural de Badajoz y de María del Rosario Sánchez, natural de San Fernando (Cádiz) y por línea materna de Antonio López, natural de Potes (Santander) y de María de las Mercedes Bonal, natural de Écija. Fue bautizado en la Parroquia Mayor de Santa Cruz de Écija (Libro 77 de Bautismos).

La vida teatral en Écija se remonta al siglo XVII, concretamente al año de 1617, cuando el Cabildo de la Ciudad se planteó la necesidad de edificar una “Casa de Comedias”. Los miembros de la corporación, diputados, que fueron nombrados para dicho encargo, compraron unas casas en la calle de los Arquillos, comenzando las obras que finalizaron en el año de 1621, ampliándose dos años más tarde. En el de 1767 se plantearon cubrir el patio, cuyas obras finalizaron en 1772. El edificio se asemejaba a los Corrales de Comedias castellanos (nos puede servir de ejemplo el Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real) a que se contrae la fotografía adjunta), y tenía 12 varas de alto, tres pisos sostenidos por pilares dobles, armadura de cubrición del patio con vuelta esférica y otros. En las últimas décadas del siglo XVIII, dada la ruina que presentaba el edificio no pudo repararse por la crisis económica en la que estaba inmersa el consistorio municipal ecijano.

Con motivo de la celebración en Écija de las Misiones Populares, se han programado diferentes actos religiosos, entre ellos el traslado de la Santísima Virgen del Valle, Patrona de la ciudad, a las seis Parroquias de la localidad.

Mayo 2016
Ramón Freire Gálvez.

Nos dice la bibliografía que, el 2 de Febrero de 1852, el cura Martín Merino y Gómez, intentó acabar con la vida de la reina Isabel II, conocida por La Chata , clavándole un estilete en el costado, cuando esta se encontraba en palacio preparada para asistir a misa en la iglesia de Atocha, poco después de haber dado a luz a su primera hija. La reina se recuperó en pocos días y el cura fue ejecutado tras un juicio rápido, en el que se dictaminó que había actuado en solitario y por iniciativa propia, llevándose a cabo la ejecución el 7 de Febrero del citado 1852.

En el pórtico de la Iglesia Parroquial de Santa María, en el testero de la derecha, se encuentra un interesante retablo cerámico devocional  dedicado a la Santísima Virgen en el Misterio de su Concepción Inmaculada. Fue donado por el benefactor Joaquín Castilla y ejecutado en los talleres de Casa González en el popular barrio  sevillano de Triana.

Recientemente hemos leído la noticia de que  nuestro  Ayuntamiento pretende que se declare a la Ciudad  de Écija como Patrimonio de la Humanidad. Un Proyecto en la que el Consistorio Astigitano, según se dice, lleva trabajando desde hace tiempo, y se aspira a que el conjunto de las Torres Barrocas de la Ciudad tengan la consideración de Patrimonio de la Humanidad.

El próximo día  28 de Junio se va a cumplir cien años del fallecimiento de Manuel Ostos y Ostos, hijo ilustre de la ciudad, con cuyo fin la Asociación de Amigos de Écija va a organizar diferentes actos culturales. Natural de Écija,   nació el 28 de julio de 1867, era hijo de padres desconocidos. Fue bautizado en la Parroquia  de Santa Cruz, por el presbítero  Modesto del Castillo, el día 30 de julio de 1867 y se le pone el nombre de Manuel Antonio de Jesús. Es acogido, posteriormente, por Juan Bautista Ostos y Espada y Ramona Ostos Carmona,  sus padres adoptivos.  Gracias a  ellos recibe una selecta educación  en la  que no  escatimaron medios.

En esta bella panorámica parcial de la plaza de España de nuestra ciudad se puede contemplar, en primer término a la izquierda, uno de los cuatro artísticos quioscos que se encontraban ubicados en cada esquina. Si las actuales generaciones aún lamentan la destrucción del templete de la música, idéntico sentimiento generó en la población la desaparición de los populares quioscos.