Dice mi querida y bella esposa, cuando ve y escucha las noticias que las distintas cadenas de televisión ofrecen a lo largo del día, que dichas emisiones son una copia actualizada del tan famoso periódico El Caso, por la cantidad de noticias tristes y macabras con las que nos ametrallan un día sí y otro también, y no le falta razón; qué difícil es conocer alguna noticia dulce, hermosa o tierna y al hilo de ello, en todas las ciudades, localidades y villas españolas, se han producido y se producen por desgracia, hechos que causan gran estupor y dolor a veces, entre la población.

Aprobadas las obras de reforma de la Plaza de España por la Comisión Provincial de Monumentos de Sevilla, en la década de los sesenta el Ayuntamiento de la ciudad encargó a Ricardo Comas Fagundo, una fuente luminosa para colocarla en el espacio dejado tras el derribo del popular kiosco de la música.

La denominada "Casita de Papel" era un edificio de una sola planta y de traza sencilla destinado a bar y cafetería. Se encontraba situada a la entrada de los jardines de Lourdes desde la calle Nueva. Fue durante muchos años un lugar popular por su ubicación, que permitía desplegar una amplia terraza en los meses veraniegos.

Tras la apertura oficial en 1912 por el Alcalde de Écija, Felipe Encina y Jordán, de la Avenida de Miguel de Cervantes, (popularmente conocida por calle Nueva) se sucedieron diferentes proyectos entre ellos un parque de atracciones donde hoy se ubica el Parque Infantil.

Inicio este capítulo, con referencia a Santa Florentina, advocación, que, salvo mejor criterio, junto a la Virgen del Valle, Patrona de Écija, han sido, a lo largo de los siglos, las dos que más admiración, ruegos, peticiones y promesas han tenido en nuestra Ciudad, hasta el extremo que de algunas publicaciones, se deduce que Santa Florentina pudo llegar a ser considerada Patrona de la Ciudad de Écija, título que finalmente recayó en la Virgen del Valle, imagen que precisamente fue recibida por aquella Santa, como regalo de su hermano San Leandro, Arzobispo de Sevilla y ambos santos, juntos a sus hermanos San Isidoro (también arzobispo de Sevilla) y San Fulgencio (Obispo que fue de Écija), titulados los cuatro santos de Cartagena, tienen reconocida su importancia en esta tierra andaluza.