Dice mi querida y bella esposa, cuando ve y escucha las noticias que las distintas cadenas de televisión ofrecen a lo largo del día, que dichas emisiones son una copia actualizada del tan famoso periódico El Caso, por la cantidad de noticias tristes y macabras con las que nos ametrallan un día sí y otro también, y no le falta razón; qué difícil es conocer alguna noticia dulce, hermosa o tierna y al hilo de ello, en todas las ciudades, localidades y villas españolas, se han producido y se producen por desgracia, hechos que causan gran estupor y dolor a veces, entre la población.

Y así ocurrió en 15 de Julio de 1936, como aparece recogido en el diario republicano La Voz de la citada fecha, con motivo del suceso que ahora transcribo: “El atraco de la Cuesta de la Madre, cerca de Écija. Uno de los atracadores resulta muerto y el otro con gravísimas lesiones, así como la esposa del atracado (conferencia telefónica de nuestro corresponsal en Écija, Sr. Carballo).

Durante la mañana de hoy ha circulado por Córdoba el rumor de un gravísimo suceso, registrado en la carretera de Sevilla, cerca de Écija. Las noticias que del suceso han circulado eran imprecisas, pero se ajustaban bastante a la realidad, según se desprende de la siguiente información, que nos ha sido facilitado por nuestro activo corresponsal en Écija don Aurelio Carballo.

HACIA SEVILLA. UNA AVERIA. El teniente de Ingenieros Don Juan Pendón, acompañado de su esposa Doña Carmen Valcancet y por una doméstica llamada María Gracia, de 20 años, se dirigía de Madrid a Sevilla, ocupando un automóvil, que conducía el propio oficial. Cuando el coche llegaba al sitio conocido por la Cuesta de la Madre de la mencionada carretera, en término de Fuentes de Andalucía, el automóvil sufrió una avería. El teniente señor Pendón, se apeó del vehículo para reconocer el motor y reparar la avería.

EL ATRACO. Cuando se encontraba el repetido oficial reconociendo el auto, a favor de la oscuridad se acercaron al mismo dos individuos, armado el uno de escopeta y el otro con una navaja. Ambos eran jóvenes y al parecer hermanos. Se aproximaron al señor Pendón al que exigieron la inmediata entrega de una cantidad, al parecer diez pesetas. El oficial se negó en redondo a acceder a la exigencia de los atracadores.

LA AGRESION. EL SEÑOR PENDON DISPARA CONTRA LOS ATRACADORES. Uno de los atracadores, el que llevaba la escopeta, enfureció por la negativa, levantó el arma y disparó sobre el teniente mencionado. Este esquivó el tiro, haciéndose a un lado, pero no pudo evitar que el proyectil alcanzase en la cabeza a su esposa, la que lanzó un grito, cayendo herida. Fue entonces cuando el señor Pendón sacó la pistola y la emprendió a tiros contra sus atracadores. Los dos malhechores cayeron al suelo heridas por los disparos.

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