Ilustración ArtísticaNo sé si la historia que contó nuestro paisano Mas y Prat en la publicación semanal citada, era verdadera o producto de su imaginación, pero desmenuzando durante su lectura el contenido de la misma, no me extrañaría que fuese un hecho real y que, al vivirlo o conocerlo, le diese pie a novelarlo con dicho relato.

De todas formas, fuere como fuere, merece la pena, dentro de mi idea de rescatar los máximos artículos posibles de dicho escritor, darlo a conocer, lo que hago por medio de este capítulo:

“EL NAIPE FAVORITO.

Mi amigo Lázaro era uno de esos hombres capaces, como Newton, de olvidarse de la sucesión de los platos en sus comidas cuotidianas, o de permanecer, como los Hesychiastas, embebecido en la contemplación de un punto dado por los siglos de los siglos.

Sin padre ni madre a la sazón, viviendo bajo la férula de un su tío, prebendado viejo y gotoso, y de su ama de llaves, arisca y gazmoña, había pasado los primeros años de su existencia en un triste y solitario caserón cuyos sombríos pasadizos apenas se cubrían de sol al medio día o de vergonzantes rayos de luna por las noches.

Redújose su niñez a aprender la lengua del Lacio, a repasar el Kempis y a tocar el melodium después de rezar las oraciones. Solo los días feriados en que solía ocupar el pulpito su reverencia, era permitido al buen Lázaro ya una joven maritornes, doncella —de la casa— de cara ancha como una sota de bastos y de labios encendidos como guindas, pasar de la casa al templo, y acompañar a doña Úrsula al convento cercano, en cuyo locutorio eran tratados a cuerpo de rey por las reverendas madres Descalzas.

Leer más... o descargar en formato PDF.


Compartir: