Ramón Freire Gálvez

 

Un ecijano, Miguel de ErasoMientras sigo recopilando noticias sobre nuestra Écija de diversos temas, retomo algunas biografías que poseo de aquellos ecijanos que, por sus cargos o hazañas, llevaron el nombre de Écija más allá de nuestras murallas.

Han sido muchas las veces que me he preguntado y pienso que algunos de mis lectores habrán hecho igual que yo. ¿Cómo Écija, que solamente tiene un río, dio y no pocos ecijanos, a la marina española? No sé si fue por antecedentes familiares o cualquier otra circunstancia, pero lo cierto es que así ha sido.

En este caso, del personaje que me ocupo, hubo otros familiares del mismo, que antes que él, ocuparon puestos relevantes en la armada española, por lo que quizás, de ello le viniera esa vocación marinera.

Pero a lo que vamos, se trata de Miguel de Eraso, que nació en Écija, siendo bautizado el día 27 de Marzo de 1566 en la Parroquia de Santa María, hijo de Francisco de Villacreces y Juana de Aguilar, siendo padrino Don Miguel de Eraso (Libro de Bautismos 6, página 231, Parroquia de Santa María).

El Ldo. Andrés Florido, publica en 1632 su libro Grandezas de Écija, Adición al libro de Écija y sus Santos, escrito en el año 1630, mencionando al mismo, dentro del capítulo titulado: De los caballeros Erasos, en las armas famosos y esclarecidos en calidad, recoge:

“…El gran D. Cristóbal de Eraso, por muchos títulos grande, lustre y corona de toda su genealogía, comenzó a servir muy mozo, con tales demostraciones de valor y prudencia, que mereció muy bien todas las mercedes y honras que su Majestad el rey D. Felipe II le hizo. Fue caballero del hábito de Santiago y proveído primeramente en Corregidor de Gibraltar, después de Logroño. Concluidos estos oficios, fue primero general de la flota y luego lo fue de los galeones con felices sucesos contra ingleses, rescatando a D. Francisco de Eraso, almirante de la armada y a su mujer de poder de estos enemigos. Que habiéndose derrotado por un mal temporal, dieron los enemigos con él y al fin le rindieron; pero presto volvió al poder de su padre, con presa de muchos navíos contrarios.

Llevó de esta ciudad por capitanes y alféreces muy noble gente y valiente; al capitán Luis de Villate, D. Juan Luis de Figueroa y por alférez suyo a D. Pedro López Cruzado. Que habiendo servido en la de Granada, en la compañía de Tello González de Aguilar, muy aventajadamente, vuelto de esta jornada el año de 1582, en este mismo año fue a la de Felipe Estrozo con el Marqués de Santa Cruz y en su escuadra de galeones. Empresa que cuenta a la larga Antonio de Herrera, cronista de Felipe II y en la segunda parte de su historia, dice así:

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