Ramón Freire Gálvez

 

ARTE Y TRAGEDIA: JIMENEZ TORRESSomos muchos los aficionados taurinos ecijanos que, con añoranza, recordamos aquellas gloriosas tardes de toros en el astigitano ruedo de Pinichi y todavía quedan algunos, ya con las huellas de la senectud en rostro y cabellos, que cuentan con qué pasión se vivía la rivalidad taurina existente en Écija allá por los años 1950-70, hasta el extremo de que en la Revista de Feria Écija, año 1958, aparece un bello artículo que es el recupero como comienzo de este capítulo, como ejemplo de lo que suponía para Écija que sus toreros llevasen el nombre de nuestra ciudad por los ruedos taurinos españoles y americanos:

LA ECIJA TAURINA Y PASIONAL. No podía ausentarse de este suspiro literario nuestro. Con motivo de nuestra vieja feria septembrina, la pincelada local y por qué no pasional, en su aspecto más encendido y multitudinario, como es hoy en Écija, nuestra fiesta taurina.

Hemos pretendido en esto, aunar el triunfo presente, el valor demostrado, el arte sopesado y la promesa futura, de todo lo que en sí encierran los toreros de nuestra tierra.

Pero no ha sido esta labor fácil, por aquello de los inevitables tropiezos que toda tarea pasionista lleva consigo, pese a nuestra leal y sana manera de ser, apartada siempre de todo lo que no sea el cantar y el decir de nuestra grandeza, en cualquiera de sus aspectos.

El orden que vamos a seguir en esta breve corrida de tres toreros ecijanos, ha de ser con relación a los cánones de la fiesta, es decir, empezando por el de más antigüedad profesional.

ARTE Y TRAGEDIA: JIMENEZ TORRES. La tragedia en el difícil arte de la tauromaquia, es el argumento para crear leyendas. Pero cuando esta tragedia se hace realidad, el argumento se vive y la leyenda se siente, se ve, se comparte… Sí, se comparte con el que la lleva, con el que va marcado con ese vivir trágico, con ese que va marchando por una senda de gloria, que le corta, paso a paso, un destino sangriento.

(La fotografía que he dejado aportada, de mi archivo particular, es como indica la misma, del 22-9-1954, y en ella aparecen, de izquierda a derecha, Bartolomé Jiménez Torres, mi padre, Ramón Freire González conmigo en brazos y Patricio “El Chiflado”, después taxista de profesión en Écija).

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