Ramón Freire Gálvez

 

De algunos hechos, sucesos, anécdotas y otras noticias relacionadas con la Ciudad de Écija. Encontradas en las Hemerotecas Españolas. (Capítulo XLIV)Voy a comenzar este artículo con un ejemplo de solidaridad entre dos hermanos, acaecido en la Écija del verano de 1968 y que algunos de ustedes, queridos lectores, lo conociera por razón de vecindad o familia y que quizás pudo ser uno de los primeros trasplantes que recibiera un vecino nuestro. Encuentro la noticia en La Vanguardia Española, jueves 25 de Julio de 1968 y dice así:

Madrid. Una joven de 21 años ha salvado la vida de su hermano, al someterse a una intervención quirúrgica para cederle un riñón. La joven, Ana García Jiménez, con residencia en Écija (Sevilla), al saber que su hermano Antonio se encontraba en gravísimo estado con una afección a los riñones, sin que hubiera otra posibilidad para salvarle, que realizando el trasplante de un riñón de una persona sana, se ofreció espontáneamente, con un alto grado de entrega desinteresada, aún a sabiendas de que con ello podía disminuir su propia capacidad vital.

La operación ha sido realizada con feliz éxito y ambos hermanos se encuentran fuera de peligro. A la señorita Ana García Jiménez se le ha concedido la cruz azul de la Seguridad Social”.

Sigo con temas médicos, pero dando un salto hacia atrás para remontarme al año de 1889, produciéndose un hecho en Écija que, por su importancia, dio la vuelta al mundo. Aparece la noticia en La Semana Católica de Salamanca del 21 de Septiembre de 1889, que la publica de la siguiente forma:

“Curación de la rabia por el zumo de pita. El Diario de Cádiz refiere el siguiente caso, verdaderamente notable, de curación de la rabia, que ha de llamar la atención de los médicos y del público en general.

Tratase de un chico de diez años, que fue mordido por un perro en Écija; al mes ingresó el muchacho en el hospital y le dieron las fricciones mercuriales por precaución, pues presentaba alteración alguna; a los tres meses se declaró la rabia.

A los tres días de hallarse en tal estado, los facultativos señores Ávila y Peña, recordando haber mordido el enfermo pita de nuestros vallados, acordaron admitirla al paciente.

Estando este con la camisa de fuerza, sin tomar nada absolutamente, pues todo lo rechazaba, le presentaron, según dicen, una porción de pita, la que con avidez mascaba y deglutía.

Leer más... o descargar en formato PDF.


Compartir: