Un militar y un sacerdote, nacidos en Écija, que ocuparon altos cargos en el siglo XIX español, dentro, cada uno de sus estamentos. Por Ramón Freire Gálvez.Cuántos y cuántos ecijanos, desconocidos, para mí el primero, que han sido parte importante dentro de la historia española, ya fuere por sus hechos o por su profesión. Pues bien, entre ellos se encuentran los dos a los que me voy a referir en este último mes del presente año.

Lo inicio con un militar muy importante, dentro del ejército español. Me estoy refiriendo a MANUEL VALDES Y CASASOLA.

Nació en Écija el día 15 de Diciembre de 1796, siendo bautizado en la Iglesia de Santa Bárbara al día siguiente por el cura clérigo de la misma Antonio Salazar, imponiéndole los nombres de Manuel José María Dolores Antonio Francisco de Paula Valeriano, hijo de Luis Valdés y María del Rosario Casasola y Benjumea, siendo madrina su tía Josefa Valdés (Libro de Bautismos 21, página 165, Iglesia de Santa Bárbara de Écija).

Ingresó en la Academia de Cadetes de Zapadores, establecida en Alcalá de Henares en 1816 y dos años después en la especial de Ingenieros, siendo nombrado subteniente aspirante en 28 de Junio de 1820. Al verificarse la intervención francesa del Duque de Angulema, perteneciendo el joven Valdés a la Compañía Sagrada, que formaron los profesores y los alumnos de las escuelas militares de Alcalá, hizo las primeras armas en la acción de Brihuega y se incorporó después en Andalucía al ejército del general Villacampa, sin querer aceptar la capitulación firmada por las tropas de Ballesteros con el general francés Molitor.

En Málaga fue nombrado, previo examen, Teniente de Ingenieros, e incorporado, como oficial auxiliar de Estado Mayor, al cuerpo del ejército que mandaba el general Riego, en sustitución de Zayas, y con él tomó parte en las acciones de Priego y Jaén; hecho prisionero por los franceses en los montes de Avilés, cerca de Lorca, cuando se dirigía a Cartagena, permaneció encerrado en una prisión hasta que se le dio licencia ilimitada.

Alcánzale la purificación y obtuvo nueva licencia indefinida en 15 de Enero de 1827 y en Abril del año siguiente fue rehabilitado como subteniente de Ingenieros y agregado luego al Regimiento de Zapadores, en Ávila, viéndose en la necesidad de concluir sus estudios y sufrir otro examen general para ascender a Teniente en 19 de Marzo de 1830. Después de haber estado un tiempo en el ejército del general Sarsfield, de observación en la frontera de

Portugal, pasó al Norte y hallose en la defensa de Vitoria; fortificó a Elizondo (sufriendo cinco sitios de los carlistas) y a Lumbieso; proyectó, siendo capitán, las defensas de Bilbao y sirvió en la invicta villa hasta la entrada triunfante del general Espartero en 25 de Diciembre de 1836, habiendo sido herido el mismo día en que los carlistas se apoderaron del Convento de San Agustín.

Leer más... o descargar en formato PDF.


Compartir:

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar