ecija eclesiasticaVoy a iniciar este capítulo con una noticia agrícola. Antes de entrar a recopilar la misma, es conveniente saber que, en la dominación árabe, Écija fue nombrada Medina Alcotón, por la cantidad de algodón que sus tierras producían, de una calidad mundialmente reconocida, tanto es así, que cuando el jesuita Padre Martín de Roa publica el año de 1629 su obra “Écija, sus Santos y su antigüedad, eclesiástica y seglar”, dedica un capítulo a dicho producto, forma de siembre y recogida, etc., calificándolo como el mejor algodón del mundo y las grandes cosechas que de él se recogían en nuestro término, provocando que viniesen a nuestra ciudad, más de cincuenta mil temporeros a su recolección, procedentes, sobre todo, de Castilla La Mancha y Extremadura, destacando, sobremanera, la calidad del algodón sembrado en el lugar conocido por La Alcarrachela.

De algunos hechos, sucesos, anécdotas y otras noticias relacionadas con la Ciudad de Écija. Encontradas en las Hemerotecas Españolas. (Capítulo L)Voy a comenzar este capítulo con un incendio que afectó al mirador del Palacio de Peñaflor en nuestra Plaza Mayor y que, gracias a una fotografía que posee Juan Méndez Varo, podemos contemplarlo. Ese maravilloso mirador que, durante años, lleva sufriendo la falta de su restauración, a pesar de las iniciativas de Amigos de Écija y que es una joya de nuestro rico patrimonio. La noticia la encuentro en La Vanguardia del sábado 6 de julio de 1935 y decía así:

De algunos hechos, sucesos, anécdotas y otras noticias relacionadas con la Ciudad de Écija. Encontradas en las Hemerotecas Españolas. (Capítulo XLIX)Después del paréntesis biográfico a que se refería el capítulo anterior, retomo las noticias y esta que viene es curiosa. Pero antes de traerla a este, les voy a contar una anécdota. Mi padre, cuando llegaban las ferias de Écija, le hacía mucha ilusión y a nosotros, sus muchos hijos, también, pues recuerdo nos llevaba al circo que, cada año, se instalaba en la feria.

Antonio de Brea y González BayónEn primer lugar, antes de iniciar este pequeño bosquejo biográfico, tengo que mostrar mi agradecimiento a D. Carlos Ibáñez Quintana, quien, por su relación con la Comunión Tradicionalista Carlista, cuando tenía algunos datos del ecijano que nos ocupa, me puse en contacto con el mismo y me remitió la amplia documentación que obra en poder de dicha Comunión y que, sin los mismos, no hubiese podido completar el presente.