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El mal tiempo frustra la salida en procesión de San Pablo.
Finalmente
el milagro no pudo ser. Después de todo el día amenazando lluvia, con
algún chaparrón intempestivo, la tarde pareció abrirse para permitir la
procesión de San Pablo, en su gran día. Pero el viento y las nubes
volvieron a traer agua y aconsejaron no sacar al patrón de Écija.
La
imagen del Apóstol de los Gentiles se limitó, por tanto, a procesionar
por el interior de la iglesia de Santa María, el templo donde, de forma
excepcional, se encuentra alojada la talla del santo que iba a salir en
procesión en un 2009 en que se cumplen los 2.000 años del nacimiento de
San Pablo, en lugar de su sede habitual en Écija, en concreto en Santa
Bárbara.
“Qué lástima", fueron las palabras más escuchadas
ayer entre el numeroso público que se agolpaba en Santa María –en la
portada, a resguardo del mal tiempo, porque en el templo no se cabía–
para ver, al menos, la talla en su día y en un año jubilar y bautizado
como Año Paulino.
Junto con la celebración añadida de los
dos milenios del nacimiento de Pablo de Tarso, al día del patrón se
sumaban ayer el que la misa fue oficiada por el cardenal y arzobispo de
Sevilla, Carlos Amigo Vallejo y, en menor medida, que el paso del santo
estrenaba los faldones traseros –el año pasado salió por primera vez
con los delanteros– que son un obsequio de la asociación Amigos de
Écija, abanderada de la conservación del patrimonio.
La
lluvia aguó la procesión de San Pablo, que cada año es acompañado de
forma solemne a la iglesia de Santo Domingo por las autoridades
municipales, pero no el resto de actos del día: la misa y la posterior
lectura del milagro del santo, un acto que reedita cada ejercicio la
relación de Écija con su patrón.
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Fecha: 26/01/2009
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Fuente: EL CORREO DE ANDALUCÍA - Manuel Rodríguez |
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