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Dulzuras de Santa Florentina de Écija en la XXIV Exposición de Dulces de los Conventos de Clausura de Sevilla.
El
sábado 6 de diciembre se abre al público en el salón gótico del Alcázar
la XXIV Exposición de Dulces de los Conventos de Clausura de Sevilla,
con entrada por el Patio de Banderas, que pretende estar abierta-a
veces se termina antes por falta de existencias-hasta el lunes día 8,
festividad de la Inmaculada. Esta muestra, que estará abierta desde las
diez y media de la mañana a las siete de la tarde en horario
ininterrumpido, es muy esperada por sevillanos y turistas que vienen
expresamente en estas fechas para hacer sus compras navideñas, ya que
es todo un referente de calidad y arte-sanía, si bien este año la
crisis podría hacerle mella. Algunas recetas tienen siglos de
antigüedad y otras son innovaciones de las monjas.
Diecisiete
conventos de Sevilla capital y la provincia toman parte en esta
muestra. Uno de ellos es el de Santa Florentina de Écija que este año
trae como novedad a la Exposición los bizcochos de almendras, los
bizcochos de coco y las rosquillas trenzadas.
Seis monjas y
tres postulantes componen la comunidad dominica del Convento de Santa
Florentina, el más antiguo de Écija, y también de la provincia Bética
dominica. Se fundó en 1388 porque se cuenta que Santa Florentina,
hermana de San Leandro, San Isidoro y San Fulgencio, que fue obispo de
Écija, se apareció a una hebrea, doncella de una señora principal de
Écija, y pidió que se hiciera un convento de clausura.
Fue
la orden de Santo Domingo de Guzmán la encargada de fundarlo. Santa
Florentina, a quién su hermano San Leandro hizo «un tratado de las
vírgenes», había sido monja en el siglo VII en el cenobio benedictino
de Santa María del Valle a las afueras de Écija.
De las seis
religiosas dominicas cuatro son españolas. Sor Matilde, la priora, es
granadina, Sor Consuelo, la cocinera es de Sanlúcar de Barrameda y Sor
Gloria y Sor Pilar son de Écija. Las otras dos monjas, Sor María del
Rosario y Sor Inmaculada, que profesó el pasado día 8 de noviembre, son
de Kerala, provincia de la India de gran tradición católica. De Kerala
es también Sor Tyama, la priora del monasterio de jerónimas de Santa
Paula, que lleva más de cuarenta años en Sevilla.
Hace unos
meses han llegado a Santa Florentina como postulantes tres chicas de la
República Dominicana: Jacoba, Xiomara y Yojaira, que dentro de poco
tomarán los hábitos. Ellas, que vienen de las comunidades
neocatecumenales, los llamados «kikos», se han acoplado muy bien a la
vida conventual y ayudan a las religiosas en la elaboración de los
dulces. En San Florentina los dulces se han hecho siempre para los
bienhechores, pero desde hace doce años constituyen el medio de vida de
la comunidad. Este año a la Exposición de Dulces las dominicas enviarán
tres novedades: el bizcocho de almendra, con almendras y huevo; el
bizcocho de coco, con huevo, coco y coñac, y las rosquillas trenzadas
con aceite, limón y canela.
Estas tres novedades se incluyen
en las veintiuna especialidades que Santa Florentina va a enviar a la
Exposición de Dulces de los Conventos de Clausura. Estas especialidades
son: almendrados; alfajores-son especiales porque llevan almendra,
almíbar, canela y cabello de ángel, se meten en obleas y se prensan-;
bizcocho de canela; carne de membrillo; cajas surtidas; delicias de
almendra y batata, empanadillas al horno; mantecados crujientes;
navideñas; pastelitos de almendra; panecillos del cortijo; polvorón
exquisito; rosquillas almendras; roscos de anís; tortas de San Martín
de Porres; tortas de ajonjolí; tortas de polvorón y trufas de avellana.
Las
recetas que elaboran las monjas de Santa Florentina proceden de los
conventos dominicos de Santa María la Real, de Bormujos, y de Baena, y
también de una señora de El Rubio, que facilitó la receta de la torta
de San Martín de Porres, antes llamada de San Antonio. De Baena
proceden dulces como las rosquillas; las trufas de avellana; las
empanadillas al horno, muy suaves, y los panecillos del cortijo. De
Bormujos han llegado a Écija dulces como las tortas de ajonjolí, las
tortas caseras, las tortas navideñas y los polvorones. En una antigua cochera
Aunque
los dulces son el medio de vida de las dominicas de Santa Florentina,
también se ayudan marcando pañuelos y planchando mantelerías, juegos de
cama, trajes de comunión y de cristianar. Además tienen ingresos con
una nave que han habilitado como cochera para 30 coches y motos. En
otra nave que era una antigua cochera es donde las dominicas han hecho
ahora su nuevo obrador que están casi estrenando.
La obra
comenzó en agosto y ha finalizado en octubre. Explica Sor Matilde que
antes tenían que hacer cada tarea en un sitio, y no contaban con
habitación para los paquetes de los pedidos. Con el nuevo obrador,
grande, luminoso y espacioso lo han unificado todo.
Allí
hacen los dulces y los empaquetan. Al fondo se encuentran las
estanterías para guardar los dulces ya empaquetados y en el centro hay
diversas mesas para dar forma a los dulces primeramente y luego
envolverlos y meterlos en cajas.
También tienen allí los
ingredientes, en grandes cantidades, y las máquinas necesarias para
hacer la repostería: amasadora que es a la vez batidora, laminadora,
cazo eléctrico, horno y también un molinillo para picar la almendra.
Aproximadamente más de cuatrocientos kilos de almendras han comprado
para esta campaña.
Aunque venden sus dulces en el torno-
dicen que en Écija lo que más gustan son las cajas surtidas- y reciben
pedidos de muchos sitios, la venta más importante de Santa Florentina
durante el año es la que realizan en la Exposición de Dulces de los
Conventos de Clausura, por eso en estas fechas todas las hermanas
ayudan en el obrador, aunque sin descuidar sus otras obligaciones.
También
participan las dominicas en una exposición de dulces que hacen en Écija
y en la que participan los cuatro conventos de clausura de la
localidad: las aliadas de la Santísima Trinidad, que llevan los
bizcochos marroquíes y galletas mexicanas; las carmelitas, que aportan
sus mermeladas y las clarisas que presentan sus flores con miel y
pastas.
Son la alabanza y la contemplación las actividades
que presiden el quehacer diario de las dominicas, si bien los dulces
son su medio de vida. Con los fondos que obtienen han restaurado el
cetro y la corona de la imagen de la Virgen del Valle, que tienen en el
Coro, y hace tres años la Federación Bética de la Orden Dominica les
puso el alumbrado nuevo en la iglesia conventual.
En estos
días, el obrador del convento de Santa Florentina de Écija echa humo
debido a la intensa actividad. Las monjas preparan el envío a la
Exposición de Dulces. Presentarán 21 especialidades y tres novedades.
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Fecha: 02/12/2008 |
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Fuente: ABC - GLORIA GAMITO |
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