|
El novillero ecijano Miguel Ángel Delgado aún
paladea el triunfo de su debut en la Maestranza de
Sevilla.
El novillero Miguel Ángel Delgado aún paladea el triunfo
de su debut en la Maestranza en una novillada con
picadores el pasado domingo.
Le cortó una oreja al tercero de la tarde, de la
ganadería de Peralta, y se mostró muy firme con el manso
y complicado sexto, que no le dejó terminar de
redondear. Su buena actuación le ha valido para repetir
en la interesante novillada de triunfadores programada
por la empresa para el domingo 7 de octubre.
Ha sido llegar a la Maestranza, debutar con picadores en
este coso y que se hable de tí con más fuerza...
Ha sido un pasito importante. Estoy satisfecho, aunque
puedo dar mucho más de sí. Para mí era muy importante,
al margen de la oreja lograda, dar una imagen de lo que
siento como torero, de mis posibilidades. La tarde fue
muy bonita, estábamos compitiendo tres toreros
sevillanos que interesan al aficionado actualmente, y es
importante comenzar con buen pie. De todos modos, el
público de Sevilla ya conocía parte de mi toreo, porque
el año pasado, en las novilladas sin picadores del
verano, toreé mi novillada y la final, logrando además
cortar dos orejas, pero está claro que este año, con el
utrero y un año más de experiencia se notan los cambios.
Dos novillos muy distintos los de tu lote: el primero
con cierto buen son en sus embestidas y un sexto manso y
complicado...
El primero tenía clase y se dejaba en la muleta. Me
sentí muy a gusto con el capote, sintiendo los lances.
Después, en la faena, sobre todo con la derecha, hubo
muletazos en los que destacaría la lentitud. Es una
faena que dio la dimensión de gusto y elegancia que le
quiero imprimir a mi toreo, que es lo que yo siento
realmente. El sexto fue complicado, muy manso. Era
difícil mantenerlo en la muleta porque tenía la fuerte
querencia de toriles. Se me coló varias veces y no me
vine abajo. Quizás ahí demostré, con ese novillo malo,
la otra dimensión mía, que tengo el valor necesario para
aguantar al malo. Fueron dos faenas distintas que han
logrado dar una parte de la dimensión que quiero
alcanzar como torero.
En un momento de la Fiesta en el que se echa de menos la
pasión en los tendidos, logró atraer a gran cantidad de
aficionados desde su Écija natal...
Es algo muy bonito, que me da mucha confianza. Torear en
Sevilla siempre es un compromiso y nos pone nervioso a
todos los toreros. Sin embargo, si te ves arropado por
los tuyos, jaleándote y apoyándote, entonces te vienes
arriba y te sacudes más rapidamente esa responsabilidad.
Soy de Écija, me he formado en la Escuela de Écija con
el maestro Pepe Luis Vargas y desde luego quiero
identificarme con la buena afición de mi pueblo. Écija
siempre ha sido y es cuna de toreros, y para mí es un
orgullo que me sigan con esa pasión. Por eso les brindé
el sexto novillo, representado en la persona que se
encargó del gran lío que debe ser coordinar los 14
autobuses que se desplazaron desde mi pueblo.
Tras dejar tan grata impresión el pasado domingo, ahora
queda refrendarlo o incluso incrementarlo en esa
novillada que acertadamente la empresa ha organizado
para premiar a los tres novilleros más destacados de
septiembre en Sevilla...
Es una motivación más. En el toreo nunca es suficiente
con lo que haces. Lo del domingo ya pasó y ahora hay que
pensar en el 7 de octubre. Será un día muy bonito,
porque vamos a torear los tres que hemos cortado oreja
este mes en Sevilla. Ya es todo un premio que te hayan
elegido de entre los nueve que han toreado, pero yo no
soy conformista y desde luego voy a hacer el paseíllo el
día 7 con el objetivo de mejorar lo realizado.
|