Los visitantes abarrotan el mercadillo del Siglo de Oro en Écija.

A falta de datos oficiales de participación, la afluencia de público al mercadillo barroco de Écija puede calificarse de masiva. Sobre todo el sábado por la tarde, cuando no se pudo caminar con fluidez por la plaza del museo local.

Precisamente el museo del Palacio de Benamejí ha sido el principal beneficiado, ya que han podido ser más de 1.000 personas las que lo han visitado en el puente de la Inmaculada, atraídas por el mercadillo de época.

Además de garantizar el 5% de visitantes anuales al Museo Histórico Municipal, el mercadillo ha servido para que, durante un fin de semana que ha sido un largo puente, los ecijanos revivan el barroco, una época histórica y un estilo artístico que ha dejado en el municipio un legado considerado por los expertos como uno de los más sobresalientes. Fue la edad de oro de la ciudad.

En un aspecto más sentimental, la Fundación del Museo Histórico, uno de los organizadores de la cita, ha dedicado el mercadillo barroco a la memoria de Miguel Martín Montes, un artesano local fallecido a principios de este año y que colaboraba en la iniciativa con sus obras de chatarroarte y promocionando el reciclaje de residuos.

En total, en el mercado barroco de 2007 han participado 40 artesanos de toda España, así como especialistas en comida y productos tradicionales. Además también han participado varios colectivos ecijanos con un puesto, como el organismo para discapacitados Prodis, los alumnos del Aula de la Experiencia o la escuela taller del caballo.

La ciudad de Écija revive su esplendor barroco.


Hoy es el último día que tienen los ecijanos y todos los que visiten la ciudad de las torres para acercarse al mercadillo barroco, una iniciativa municipal que pone el cierre lúdico y de ocio a las jornadas Écija Ciudad Barroca, el programa del Ayuntamiento astigitano para el fomento del legado histórico artístico del XVIII, muy presente en la ciudad y que las autoridades locales quieren difundir para promover, de esa forma una mayor conciencia social en su conservación.

El mercadillo es una de las propuestas más vistosas y de mayor éxito de público de las jornadas: durante todo el fin de semana (que esta vez ha coincidido, además, con el puente de la Inmaculada), ecijanos y visitantes se han dado cita en la plaza del museo para disfrutar de actividades culturales con el barroco como elemento central.

El particular zoco ha vuelto a instalarse de nuevo en la Plaza de la Constitución, a los pies del Palacio de Benamejí, su lugar original de celebración en los dos primeros años - ya cumple cuatro -, a las puertas del Museo Histórico Municipal, al que atrae en un solo fin de semana el 5% del total de visitantes que recibe el museo cada año.

Este año han repetido los cuarenta puestos de artesanía, gastronomía y oficios tradicionales de la última edición, con todos los comerciantes vestidos de época. No faltan los célebres dulces de los conventos de la ciudad de las torres y se mantienen los talleres para niños y los pasacalles y cuentacuentos del grupo de teatro La Recua, que se completa con el espectáculo de teatro de sombras de la compañía ecijana A la Sombrita, que pone en escena la obra El príncipe que no sabía jugar.

“Con estas jornadas queremos que Écija sea más conocida de lo que ya es”, afirma María José Yélamo, concejal de Ciudadanía, el área municipal que engloba a Educación y Cultura, y que organiza el programa Écija Ciudad Barroca que, no obstante, tiene también un marcado carácter de iniciativa turística, ya que busca atraer a la ciudad visitantes usando como reclamo el amplio legado barroco ecijano.


Fecha: 09 y 10/12/2007 Fuente: EL CORREO DE ANDALUCÍA
Manuel Rodríguez