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En 2007 el día de San
Pablo será fiesta local.
El próximo año el día de San pablo será fiesta
local, así se aprobó en el pleno de la
corporación del pasado mes de septiembre dentro
del calendario de fiestas para la ciudad.
A diferencia de los años pasados, en 2007 el 25 de
enero será festivo, el motivo según el
Ayuntamiento explicó en rueda de prensa es que
el año que viene el día de la Virgen del Valle
cae en sábado de Feria y cómo tan sólo se
trabaja medio día, "los que lo hagan", se pasará
esa festividad al viernes y se decretará festivo
el día del Patrón.
Una medida, la de sustituir un día festivo por otro,
que no ha sentado muy bien a la Iglesia. La
Hermandad de la Virgen del Valle ya ha mostrado
su indignación ante la noticia, incluso su
Hermano Mayor, Ricardo Gil Torresano no sabe de
dónde proviene la idea que de seguro, no ha
partido de la Iglesia.
También mostraba su indignación ante el cambio,
el Arcipreste de Écija y Párroco de Santa María
Don Esteban Santos Peña, que sostiene que los
ecijanos aprovecharán el día de San Pablo para
ir de tiendas a Sevilla y no para honrar al
Patrón de la Ciudad. Haciendo memoria, Don
Esteban recordaba que los últimos años cuando
aún San Pablo era festivo "había más ecijanos
comprando en El Corte Inglés que en las calles
viendo la procesión".
Si bien, desde hace años la Iglesia viene pidiendo la
celebración de San Pablo como festivo no
comprenden que se haya cambiado "una bonita
mañana de septiembre" como es el día de la
Virgen por una festividad que pocos veneran. La
solución pasaría por honrar a ambos por igual y
decretar dos días festivos, algo que según el
calendario laboral vigente, parece algo
complicado.
Cada 25 de enero es una jornada en la que se
conmemora el milagro de este Santo con la
lectura del escrito que recoge el hecho, según
escrito del pergamino original del escribano de
nuestra ciudad D. Gerónimo de Guzmán el día 20
del mes de Febrero del año 1.436, ocurrió en
Écija el Milagro del Apóstol de Jesucristo Pablo
de Tarso, San Pablo, según cuenta el escrito S.
Pablo apareció ante un hijo de D. Diego
Fernández de Carmona, llamado Antón de 14 años
de edad, advirtiéndole el apóstol que el Señor,
estaba muy airado contra la ciudad, por muchas
cosas; en especial por no guardar los días
Santos de los Domingos, ni su santificación y
así mismo porque hacían y consentían muchos
juramentos falsos, muchas blasfemias, no hacían
caridad, y no daban limosna a los pobres.
Por todo eso entre otros, le dice S. Pablo "que si no
hicieran penitencia, confesasen y comulgasen con
devoción y enmendasen dichos vicios y pecados el
Señor Jesucristo, mandaría sobre Écija
pestilencia grande."
A continuación - cuenta la historia
textualmente- selló S. Pablo la mano derecha del
muchacho atándole los dedos unos con otros, y
advirtiéndole que lo hiciera publico y después
"fuese al Monasterio de Santo Domingo de la
Orden de los Predicadores y que pusiese la mano
sobre una cruz situada en dicho templo y que se
le abriría y desataría, y se volvería tan sana
como la tenía."
Cuando el echo se hizo público el cabildo y
según cita el escrito original "ordenó algunas
cosas cumplideras al servicio de nuestro Señor y
a la enmendación de vicios, y pecados, y
provecho del bien común de esta ciudad y
mandaron para el martes siguiente fuesen los
clérigos de la Universidad con toda la gente de
esta dicha ciudad en solemne procesión al dicho
Monasterio a rogar a Dios nuestro Señor, tuviese
piedad de ellos, y que quisiese demostrar, si
era verdad, lo que el dicho mozo decía. Y otro
día fueron en procesión todos los dichos señores
con toda la gente común así hombres como mujeres
y dicha Misa solemnemente, y hecho Sermón,
tomaron la Cruz del dicho monasterio algunos
religiosos de el, y algunos clérigos con mucha
reverencia, y pusierónla en medio del Altar
Mayor, y el dicho mozo fue delante, e hincadas
de rodillas llegó con la mano a la manzana de la
cruz, y subiendo arriba por ella, llegando a la
imagen de Nuestros Señor, que esta en la dicha
cruz, abrió la mano y tornose tan buena y sana,
como antes la tenía.
Lo cual fue visto por toda la gente. Y de esto
según pasó, yo el dicho escribano a pedimiento
de todos los señores, dí de ello testimonio. Y
en memoria de este tan milagro, y porque por él
parece, que el Glorioso Apóstol Señor S. Pablo
es Patrón y tiene señalado cuidado de esta
Ciudad".
De esta manera se acordó hacer cada año una
procesión el día de la conversión de S. Pablo
cada 25 de Enero; en el que según manda el
milagro " todos los Regidores viniesen con
candelas en las manos, y todo el Pueblo viniese
con devoción a éste glorioso bienaventurado
Patrón, de lo cual hicieron voto a Dios".
Habrá que esperar hasta esta fecha para saber si
efectivamente la tradición y fe por el Patrón de
la ciudad supera al espíritu consumista de los
días festivos. |