
| Fuente: DIARIO DE SEVILLA |
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La
acusación pide 4 años de cárcel por un brote
de tuberculosis.
La acusación particular pidió ayer una condena
de cuatro años de cárcel para dos responsables
de una central lechera de Écija, a los que se
atribuye un brote de tuberculosis detectado hace
11 años en la comarca y que se originó
supuestamente por el consumo de leche contaminada.
La Fiscalía pidió la absolución de los dos
imputados, el presidente de la extinta
cooperativa Coega y un trabajador de la empresa,
al considerar que la epidemia se debió a un
error imprevisible de la máquina pasteurizadora,
lo que pudo provocar la mezcla de la leche cruda
con la que ya había sido pasteurizada y estaba
lista para su envasado en bolsas de plástico.
Los dos procesados están acusados de un delito
contra la salud pública y de otros 23 delitos de
lesiones, en relación con las personas que
desarrollaron una enfermedad denominada adenitis
cervical tuberculosa, provocada por la bacteria
mycobacterium bovis. El abogado Juan Manuel
González, que representa a varias de las
víctimas, aseguró ayer que a lo largo de la
vista oral ha quedado demostrado que el 1 de
agosto de 1994 se detectó un positivo por
fosfatasa en uno de los análisis efectuado a la
leche envasada por Coega y que, en contra de lo
manifestado por los procesados, ese día también
hubo reparto de la leche entre los consumidores.
La defensa de los acusados, que ejercen las
letradas María José Cánovas e Inmaculada Santa
Cruz, pidieron la libre absolución al asegurar
que no se ha acreditado la relación causa-efecto
entre el positivo por fosfatasa detectado el 1 de
agosto con el brote epidémico. El presidente de
la cooperativa dijo que se enteró del positivo
varias semanas después por las noticias de la
televisión, mientras que el empleado aseguró
que se limitó a cumplir órdenes. |