
| Fuente: DIARIO DE
SEVILLA |
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Un
juicio tardío para un raro brote de tuberculosis
en Écija.
Un juzgado de Sevilla inició ayer el juicio por
un brote de tuberculosis por el consumo de leche
contaminada y que afectó hace 11 años a casi un
centenar de personas de la comarca de Écija. En
el banquillo de los acusados se sientan el
presidente de la extinta cooperativa ganadera de
la localidad, Coega, y un trabajador de la
empresa que participaba en el proceso de
pasteurización y envasado en bolsas de la leche.
Ambos se enfrentan a una petición de cuatro años
de cárcel por un delito contra la salud pública
y otros 23 delitos de lesiones, aunque el fiscal
pide la absolución de los acusados al estimar
que no incurrieron en delito.
De las 90 personas que en principio desarrollaron
la enfermedad denominada adenitis cervical
tuberculosa, provocada por la bacteria
mycobacterium bovis sólo 23 continuaron
ejerciendo la acusación en la vía penal, en la
que reclaman unos 300.000 euros en
indemnizaciones por las lesiones y secuelas que
sufrieron. Una de las víctimas tuvo que
someterse a una operación quirúrgica, al
estimar los médicos que padecía cáncer, y la
mayoría estuvieron en tratamiento durante más
de un año.
En el proceso judicial también está
representada la Junta de Andalucía, dado que las
acusaciones consideran que es responsable civil
subsidiaria del brote de tuberculosis, por la
falta de vigilancia de los servicios sanitarios
sobre la central lechera donde presuntamente se
inició el contagio en el verano de 1994. La
defensa de los dos imputados, que ejercen las
abogadas María José Cánovas e Inmaculada Santa
Cruz, ponen en cuestión que la epidemia tuviera
como foco la leche envasada en Coega. Una buena
parte del debate de la primera sesión del juicio
se centró precisamente en si la leche cruda pudo
mezclarse con la pasteurizada antes del envasado
por un mal funcionamiento de una de las válvulas
de la maquinaria empleada para destruir los
microorganismos de la leche.
El veterinario que inspeccionó las instalaciones
de Coega el 16 de septiembre de 1994 reflejó en
el acta que el presidente de la cooperativa e
imputado en el proceso, E. C. M. reconoció que
se había producido una mezcla de la leche cruda
con la pasteurizada debido a la rotura de una válvula
de uno de los contenedores. Con anterioridad a
esta inspección, el 1 de agosto, se había
detectado un positivo por fosfatasa en uno de los
análisis efectuados a la leche envasada. La
fosfatasa, según explicó el inspector, es una
encima que cuando se encuentra en la leche revela
una mala pasteurización.
El veterinario ratificó en la vista oral sus
anteriores declaraciones judiciales, en las que
había asegurado que el brote de tuberculosis
detectado en la comarca de Écija y que afectó a
vecinos de varias localidades próximas, fue
provocado por la fosfotasa. El testigo trató de
justificar la inexistencia de informes de
inspección a la cooperativa antes del 16 de
septiembre incluido el 1 de agosto, cuando
se detectó el positivo asegurando que en
aquella época no se levantaba acta si no se
detectaba ninguna anomalía, e insistió en las
"sospechas" del mal funcionamiento de
la válvula como causa del brote.
La defensa argumentó que resultaba imposible
desde un punto de vista puramente físico que se
pudiera producir una mezcla entre la leche cruda
y la que ya estaba pasteurizada para su envasado,
porque a pesar de un hipotético fallo de la válvula
la leche cruda no podría retornar al tanque de
envasado al no disponer de impulso.
El que fuera presidente de la cooperativa, E. C.
M., negó que dijera algo al inspector sobre la
rotura de la válvula y añadió que se enteró
del brote cuando aparecieron las noticias en
televisión. El otro acusado, M. G. R., se mostró
completamente "seguro" de que la leche
que había dado positivo en fosfotasa el 1 de
agosto no llegó a ser comercializada entre los
consumidores. |