| Fecha: 22/10/2004 |
Fuente: EL
PERIODICO DE ÉCIJA |
Sergio García-Dils de la Vega analiza la
arqueología y patrimonio de la ciudad de Écija.
Sergio García-Dils de la Vega nació en Sevilla
el 9 de marzo de 1971, licenciándose en Historia
Antigua y realizando el postgrado en Moscú y la
capital hispalense. Desde 1997 está vinculado a
Écija, pues llegó a la ciudad para realizar un
trabajo de investigación arqueológica con la
Universidad de Sevilla, convirtiéndose dos años
después en el arqueólogo municipal. Es sin duda
uno de los mejores conocedores de la historia
más pretérita de la ciudad del sol, no en balde
está realizando su tesis doctoral sobre la
colonia romana de Écija.
¿Cuál es la cronología arqueológica de la
ciudad?
Desde el punto de vista arqueológico, en Écija
tenemos una secuencia crono ultural continuada
desde el siglo VIII aC hasta la actualidad. El
primer punto en el que se asienta el hombre en
Écija es en el Cerro de San Gil, en el Picadero,
donde tenemos un poblamiento continuado desde
época tartésica, que continúa en época
turdetana y a ese pequeño núcleo de población
le sucede una gran fundación colonial romana a
partir del año 14 aC, en que el emperador
Augusto, después de las guerras cántabras,
asienta aquí a sus tropas veteranas de las
legiones y Écija se convierte en ciudad
precisamente entonces, con sus calles,
infraestructuras de abastecimiento y saneamiento,
sus murallas y en definitiva todos los elementos
componían una ciudad romana.
¿Cuándo tiene Écija su máximo explendor?
Sin duda en esa época romana. Un explendor
ligado al comercio del aceite, por eso
arqueológicamente en écija tenemos muchísimos
materiales de importación y elementos
constructivos de una entidad fuera de lo normal,
y la huella arqueológica la deja tanto en esos
elementos ornamentales como desde el punto de
vista industrial en una riquísima arqueología
ligada a la producción de ánforas. Precisamente
cuando decae ese comercio también lo hace la
ciudad y con ello el desmantelamiento de las
estructuras anteriores en época tardoromana.
¿Cómo sigue la cronología histórica?
También, aunque pobremente representada, tenemos
las épocas bizantina, que alguna huella ha
dejado como el sarcófago que hay en la iglesia
de Santa Cruz; y la época visigoda, de la cual
se conserva una necrópolis. Como el resto de
ciudades del sur peninsular, se convierte
después en una ciudad islámica después de la
invasión del 711, y en ese sentido la primera
gran ciudad que se toma por parte de las tropas
árabes es precisamente Écija, y la verdad es
que por toda esta etapa islámica Écija pasa,
por decirlo así, sin pena ni gloria. Tanto es
así que en el año 913, y en tanto Écija estaba
alineada con Omar Ben Hafsun, y por tanto en
contra el califato de Abderramán III, como
represalia es demolida toda la muralla y el
puente romano sobre el Genil, de manera que si
Écija ya era un pequeño núcleo de población,
en 913 se queda desguarnecida y probablemente
arrasada. Las grandes estructuras que vemos de
época islámica ya son por eso de época
almohade, por ejemplo el recinto amurallado de la
ciudad, que tiene unas cuarenta y cuatro
hectáreas de superficie, y que data de entre
1147 y 1240, momento en el que se reconquista
Écija. y la ciudad comienza a recuperarse, en
concreto a partir del siglo XV y XVI, que
empezamos a ver edificios de una cierta entidad .
¿Qué es lo más singular arqueológicamente de
Écija?
Lo más singular es que después de la época
romana en Écija los procesos de sustitución
inmobiliaria son bastantes limitados, de manera
que inmediatamente por debajo de los niveles en
los que se encuentra la ciudad nos encontramos en
extensión toda una ciudad romana, prácticamente
debajo de nuestros pies y casi intacta. Luego,
como elementos singulares, uno de los elementos
que más se puede destacar son la riqueza de los
mosaicos ecijanos, que tienen fama internacional,
y grandes estructuras como las que aparecieron en
la mitad oriental de El Salón, pertenecientes a
edificios públicos, o al este de la calle Miguel
de Cervantes, donde aparecieron grandes
superficies enlosadas pertenecientes al foro de
la ciudad. Y como no, la Amazona herida.
¿Y desde el punto de vista científico y
académico?
Lo más interesante por supuesto es la riqueza de
la epigrafía, es decir, de las inscripciones en
piedra, que tenemos una riquísima colección de
inscripciones romanas que nos ilustra con
bastante detalle cual era la vida de una colonia
romana entre el siglo I y III.
Una vez concluyan las excavaciones en El Salón
¿cuál será el siguiente punto de actuación
arqueológica?
Con toda probabilidad el Picadero. En él tenemos
previsto un proyecto de parque arqueológico que
lleva en marcha desde 1999. Es decir, los seis
mil metros cuadrados que tiene el Cerro de San
Gil, que los vamos a musealizar, sin que se pueda
construir nada encima y proceder a una
excavación puramente científica y con vistas a
la puesta en valor de este espacio.
¿Qué restos hay?
Tenemos documentada y bien representada toda la
secuencia ocupacional de Écija, desde el siglo
VIII aC hasta la actualidad. Por dar unas
pinceladas, de época tartésica tenemos un
expediente ocupacional que podemos asociar a
pequeñas viviendas; luego, de época turdetana,
parte de un edificio público con muros de
mampuesto de un metro de ancho y un rico
repertorio cerámico; y ya de época romana
tenemos tanto parte de edificaciones públicas
como mosaicos excepcionales, uno de ellos con una
imagen de doble lectura, que es una de las tres
que se conservan del mundo romano; y después de
época islámica tenemos todos los recintos del
castillo, que era de época almohade; y luego ya
de época cristiana, la parte del alcazar
cristiano que se encuentra dentro de los límites
del Picadero.
¿Qué duración puede tener este proyecto?
Es un proyecto a muy largo plazo, porque la
política que hemos seguido anteriormente y ahora
con más razón, es la de solamente excavar lo
que se pueda poner en valor, consolidar y
preservar. Entonces, eso habrá que fasearlo, y
empezar a poner en valor turístico a partir del
año que viene, pero luego el proceso completo es
cuestión de décadas.
En este sentido ¿Écija podría sacar mayor
provecho turístico a su patrimonio?
Écija podría utilizar todo tipo de patrimonio
con más enfoque y énfasis en el aspecto
turístico. Realmente Écija no saca demasiado
partido al patrimonio, como tampoco la mundo del
caballo, a pesar de que la ciudad es mundialmente
conocida por este aspecto. Arqueológicamente,
desde luego tiene unas posibilidades enormes,
sólo la colección estatuaria o de mosaicos que
tenemos en el Museo es de entidad mundial, me
atrevo a decir.
En este sentido ¿qué importancia tiene nuestro
Museo Histórico?
El Museo de Écija realmente es importante. Tiene
unas instalaciones bien acondicionadas, es
bastante grande, pues es un palacio completo, y a
parte de eso tiene unos almacenes que ya los
quisiera cualquier museo provincial.
¿Y la obra que tiene expuesta?
El problema es que hoy por hoy en Écija no se da
a basto con lo que está saliendo en las
excavaciones, entonces realmente es más lo que
está en los almacenes que lo que está expuesto,
pero eso pasa en todos los museos, pues el
trabajo previo que requiere la exposición de las
piezas, sobre todo de restauración, es enorme.
¿Hay apoyo económico?
No son tanto los problemas de dinero como los del
volumen de trabajo. En Écija más que la falta
de medios es el exceso de trabajo.
¿En qué medida el proyecto final de El Salón
va a permitir que los ecijanos tengan acceso a la
información de cuanto ahí se ha descubierto?
Una de las ideas que tenemos es, como
culminación de todas las campañas de
excavación que se han realizado en esta plaza,
es exponerlo a través de conferencias y publicar
una monografía y de algún tipo de síntesis.
¿Se va a integrar alguno de los restos en el
diseño de superficie de la nueva plaza?
Ese es un tema que va a salir a concurso y por
eso la solución que se adopte todavía no la
sabemos. Personalmente no soy demasiado proclive
a la cosnervación in situ por sí misma. Es
decir, si hay un elemento realmente llamativo,
pues sí, pero lo que ocurre es que aquí en la
plaza nos encontramos en la parte que estamos
excavando ahora mismo una zona de viviendas
bastantes pobres y además sistemáticamente
expoliadas, por lo que nos encontramos es poco
museabilizable.
¿Y la piscina que se encontró en el otro
extremo de la plaza?
Tenemos previsto terminar de excavar en diciembre,
pero ahí lo que vamos a hacer es una excavación
puramente científica. Es decir, vamos a excavar
la mitad oriental, que es la que queda pendiente
de excavar, y después se volverá a tapar. Hay
que pensar que integrar esa piscina, que tiene
treinta metros de largo por siete de anchura, es
algo muy complejo, pues la única posibilidad
sería ponerle un cristal por encima, y estamos
hablando de más de doscientos metros cuadrados,
lo que requiere un mantenimiento brutal. Además,
la integración hay que plantearsela a veinte
años vista y no sabemos si el cristal se
rallaría o qué pasaría con las humedades, que
podría empañarlo, o la acción del sol. Hay que
pensar que es una piscina de hormigón, mejor
dicho, un estanque decorativo de un complejo de
culto imperial, por lo que en sí no es más que
una estructura de hormigón no pensada para ser
vista . |
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