Fecha: 29/05/2004 Fuente: EL PERIODICO DE ÉCIJA

Miguel Ángel Delgado, campeón de Andalucía.

Se proclamó vencedor del VIII Ciclo de Becerradas del programa de Fomento de la Cultura Taurina de Andalucía.

Écija ya tiene una joven promesa del toreo. Miguel Ángel Delgado pasó como un huracán por el coso taurino de Guillena, donde se celebró la gran final del III Ciclo de Becerradas del programa de Fomento de la Cultura Taurina de Andalucía. No sólo fue el triunfador, cortando cuatro orejas y un rabo, sino que creó clamor y un auténtico lío en las gradas, confirmando así las expectativas que le daban como gran favorito, después de haber salvado las fases clasificatorias y la semifinal demostrando sus grandes cualidades y que está llamado a ser una figura del toreo a nivel nacional, tal es su proyección.

Sus compañeros de terna, y en este caso oponentes, nada pudieron hacer, a pesar de que dentro de que la novillada de los Hermanos Ángel y Juan Antonio Sampedro fue muy buena en general, el lote que le tocó a Miguel Ángel Delgado fue el peor. Baste señalar que el jurado otorgó a Miguel Ángel Delgado 49 puntos, mientras Jose Manuel Sucino obtuvo 36 y José Antonio Moreno 28.

Una final que se abrió con José Antonio Moreno, de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba, que demostró buenas cualidades aunque también bastante inexperiencia. A su primer novillo, que con la tónica general de bravura de toda la corrida sin embargo se quedaba corto, el torero de Almodovar del Río se mostró aseado y con clase, aunque le faltó correr más la mano. A la hora de matar, y como consecuencia de su inexperiencia, no pasaba de la cara del novillo, lo que hizo que le diera varias volteretas y, después de reiterados pinchazos, fue ovacionado. En su segundo novillo, más bravo y con poder que el primero, que se arrancaba de largo y tenía muy buenas condiciones sobre todo por el pitón derecho, José Antonio Moreno volvió a demostrar cualidades pero sin rematar, sin duda “crudo” todavía, que es lo normal en estos jóvenes toreros. Después de un pinchazo y una estocada, cortó una oreja.

En el caso de José Manuel Sucino, de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Alcalá de Guadaira, que cerraba el cartel, dispuso sin duda del mejor lote de novillos. En el primero, que fue extraordinario, le pesó la responsabilidad y apenas hizo nada. En el segundo de su lote, un animal de vuelta al ruedo, volvió a demostrar su inexperiencia, aunque derrochó entrega, pero a pesar de cortar en este animal dos orejas y quedar clasificado en segundo lugar, demostró quizás el que menos cualidades en este momento de su incipiente carrera.

Pero sin duda esa tarde del 22 de mayo tuvo el nombre propio de Miguel Ángel Delgado, de la Escuela Municipal de Écija. Ya en los quites a los novillos de sus compañeros de terna demostró cuanto atesora y que venía dispuesto a que no se le escapara el triunfo, lanceando con limpieza, moviendo las manos, con soltura, con una cabeza privilegiada. En su primer novillo, el más complicado de la tarde, brusco y violento, lo recibió de capa con brillantez, y tuvo el detalle ejemplar de dedicar su muerte al hijo del malogrado banderillero ecijano Antonio Pérez ‘El Pere’, fallecido recientemente. Un detalle emotivo como pocos y muy bonito. A partir de ese momento, inicio la faena con estatuarios, dándole al novillo su distancia y sitio, toreando con temple, más que pegándole muletazos acariciándole los pitones. Una extraordinaria faena que rubricó con media estocada en lo alto, obteniendo como triunfo dos rojeas. Pero la apoteosis todavía estaba por llegar.

Con su segundo novillo, formó el alboroto. Además frente a un animal que si bien se le dio la vuelta al ruedo al morir, presentaba sus complicaciones. Una circunstancia que puso de relieve una virtud de Miguel Ángel Delgado propia de las grandes figuras y totalmente impensable para un chaval de 14 años, pues consiguió como con su primero que un novillo con dificultades pareciera que no las tenía, pues supo taparlas, darles la distancia que requerían, esperarlos, llevarlos, tocarlos a tiempo, hacer, en definitiva, cosas de mucha experiencia y oficio que no se comprende que lo pueda hacer un muchacho tan joven.

El caso es que Miguel Ángel Delgado tapó lo mucho que se acostaba su novillo por el pitón derecho. Lo empezó a lancear y en una de esas fue cogido por el animal, dejándolo conmocionado. Se retiró a las tablas y en cuanto vio que un compañero le hacía un quite, en un arranque de casta y de querer ser figura del toreo, se echó el capote a la espalda y le hizo a su novillo un quite de frente por detrás, pasándose los pitones por la barriga y poniendo a la plaza en pie. A partir de ese momento, fue el alboroto. Miguel Ángel instrumentó una faena eficaz, con un enorme despliegue de pases de todas las marcas, comenzando por someter al novillo y desplegando molinetes, manoletinas, naturales, derechazos, la pedrecina y un largo etcétera. En medio del clamor general de la plaza, se fue con la espada a la cara del toro y le aplicó una media estocada limpia en lo alto que hizo que rodara sin puntilla el animal. La locura estaba servida: dos orejas y un rabo, y porque no había más con que premiarlo, y desde luego el triunfo rotundo.

En la plaza de Guillena se oían comentarios admirativos. Muchos buenos aficionados ya ven en él recuerdos de grandes maestros cuando empezaron, como Paco Camino, Emilio Muñoz, ‘El Juli’ y, sobre todo, a Enrique Ponce. Por lo pronto ha conseguido que todo el mundo hable de él, que haya una enorme expectación y que Écija renazca de la cierta apatía en que estaba. Ahora los aficionados al mundo del toro tienen una esperanza. El reflejo fue los tres autocares llenos de aficionados y en torno a cincuenta coches particulares que desde Écija se desplazaron a Guillena, hasta el punto que el coso parecía el de Pinichi.

Como no podía ser menos, el final de fiesta fue apoteósico. Miguel Ángel Delgado salió a hombros y recibió en el albero de la plaza el trofeo que lo acredita como absoluto vencedor del Ciclo de Becerradas de Andalucía, además de un capote de paseo. Pero, sobre todo, muchas oportunidades para seguir demostrando sus cualidades privilegiadas, nuevas puertas en las que seguir profundizando en su aprendizaje y formándose. Sin embargo, Miguel Ángel Delgado tiene una dificultad, y es su edad. Sus 14 años impiden que pueda torear, salvo que se arbitren medidas especiales o que se haga con el formato de las Escuelas Taurinas, como clases prácticas.

Por lo pronto los aficionados podremos verlo el 6 de junio en Écija, con motivo del festival de homenaje a Antonio Pérez ‘El Pere’. Y puede que incluso antes, el 31 de mayo, en la Plaza de Toros de Córdoba. Pero de todas maneras, la enorme expectación que ha levantado hace que tenga muchos ofrecimientos. Además, se está estudiando la posibilidad de que se celebre un campeonato español, con los triunfadores de cada una de las regiones donde se celebran estas competiciones de promoción de nuevos valores, que incluso podría contar con la presencia de la escuela de Nimes (Francia) y la de Vilafranca (Portugal)

El triunfo de Miguel Ángel Delgado no es sólo un triunfo personal, sino de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Écija. Así lo señala su director, el matador de toros Pepe Luis Vargas. Triunfo que es el hecho histórico más importante de los ocho años de andadura de esta escuela, que va a servir de revulsivo a los otros muchachos de Écija y que ha conseguido que la afición taurina local vuelva a interesarse, como no ocurría desde hace varias décadas, precisamente desde que Pepe Luis Vargas salió a la luz. Una auténtica revolución es como califica el director de la Escuela Taurina este hecho, que añade que Écija tiene una gran cantera de promesas del toreo en ciernes.

Refiriéndose en concreto a Miguel Ángel Delgado, el director de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Écija, señala que no sólo ha asimilado todas las técnicas de torear sino “que las ha digerido en su mente, demostrando además que tiene valor sobrado y serenidad”, añadiendo que tiene una cabeza “privilegiada”.


Miguel A. Delgado: ‘No podía dejar pasar esa tarde sin triunfar’ Miguel Ángel Delgado ha sabido administrar el triunfo con serenidad. Con su habitual parquedad de palabras, y es que los toreros donde tienen que hablar es en el albero de las plazas de toros, señalaba tras proclamarse vencedor del VIII Ciclo de Becerradas del programa de Fomento de la Cultura Taurina de Andalucía, que estaba muy contento, que tuvo una tarde “muy bonita” y que “no podía dejar pasar esa tarde sin triunfar. Haber llegado a la final ya era una cosa importante, pero mucho más ser el triunfador”. Reconoce que cuando fue volteado por el novillo quedó conmocionado, pero en cuanto se recuperó “me vine arriba porque me dije que ese no iba a poder conmigo”.

Su clamoroso éxito lo dedicó a Antonio Pérez ‘El Pere’, a cuyo hijo, presente en la plaza de toros de Guillena, dedicó la muerte de uno de sus novillos, y junto al cual dio la vuelta al ruedo, provocando la emoción de los muchos aficionados ecijanos desplazados a la plaza. Y prueba de su madurez, de que no se le ha subido el pavoneo a la cabeza, es que Miguel Ángel Delgado ha manifestado su deseo de ir poco a poco, que pueda seguir toreando e ir a más y “ahora a empezar de nuevo de cero”

Miguel Ángel Delgado también se ha acordado de su maestro, Pepe Luis Vargas, director de la Escuela Municipla de Tauromaquia, con el que lleva desde los nueve años, manifestándo “que se lo debo todo a él, que es quien me ha enseñado a torear, a andar por la plaza, a saber que es el toro”. Y también, como no, a su padre, banderillero de la cuadrilla de Sebastián Castella, que sin duda lo ha ayudado mucho. Por último, Miguel Ángel Delgado quiere agradecer el apoyo de los aficionados ecijanos, que tanto se vuelcan con él, y lo ha personalizado en el alcalde de la ciudad, que lo llamó personalmente para felicitarlo la misma tarde de su triunfo en Guillena.