Cultura concluye la restauración de la orfebrería
procesional de la Virgen de la Soledad de Écija.
La Consejería de Cultura, a través del
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH),
ha concluido la intervención de restauración-conservación
del excepcional conjunto de obras de orfebrería,
compuesto por las piezas Ráfaga, Corona y Media
Luna, que acompañan a la Virgen de la Soledad de
la Hermandad del Santo Entierro de Écija (Sevilla).
Las piezas conforman un impactante conjunto tanto
en las dependencias eclesiales de la imagen que
las porta como en su anual salida procesional,
pues responden a un sentido estético propio de
la segunda mitad del XVIII en el que el efectismo
barroco teatral está muy desarrollado en el
prisma religioso, algo que acentúa el valor
ejemplarizante de esta tipología de obras.
Además de sus valores etnológicos e históricos,
el conjunto del ajuar procesional de la Virgen de
la Soledad ofrece unos claros valores artísticos.
La documentada labra de las piezas -aparecen
sellados casi todos los elementos de plata que
conforman la integridad de las obras- se debe a
uno de los mayores orfebres de la historia
andaluza, el cordobés Damián de Castro (+1793),
quien afronta una de sus etapas de mayor
actividad en la sevillana localidad de Écija
entre los años 1760 y 1775 al auspicio del Marqués
de Peñaflor.
De esa estancia destacan los encargos de la
Hermandad del Santo Entierro, para la que, además
de las piezas ahora restauradas, realiza un juego
de seis faroles de plata paradigmáticos para la
historia de las cofradías en Andalucía y el
ajuar de lámparas y apliques de la capilla
sacramental, todo en el mismo año (1765) y
gracias a su poderoso taller.
Labradas en plata de ley, las piezas forjadas y
fundidas muestran una gran maestría del autor en
la ejecución por la minuciosidad del repujado y
el dominio de la densidad de las láminas de
plata en los volúmenes. Estilísticamente la
obra está claramente marcada por el gusto
afrancesado de rocalla, muy acentuado en el último
tercio del XVIII en España.
Las piezas presentan así reproducciones de
formas arriñonadas voluptuosas con labra interna
que se anteponen en ritmo, lo que afirma la
cadencia en general de las piezas; todo ello se
conjuga con formas figurativas de cabezas de ángeles
en la Ráfaga y emblemas de la Pasión de Cristo
en la Media Luna. Una y otra pieza alcanzan una
dimensión que, aumentada por la sensación de
ritmo de la decoración y el contraste de luces
en los volúmenes, rodea a la imagen mariana de
un halo casi sobrenatural.
Las obras se construyen a partir de varias piezas
que se ensamblan unas a otras, lo que pone de
manifiesto la gran habilidad técnica del momento
para resolver problemas de tipo mecánico. No son
menos sorprendentes los soportes y refuerzos
estructurales que presentan las obras, tanto por
la diversidad de materiales como por su diseño.
La luna presenta así alma de madera; la ráfaga,
de hierro forjado y la corona, de alpaca. El
compendio de propiedades mencionadas hace de este
singular conjunto un ejemplo sin precedentes
dentro de la orfebrería andaluza.
En el momento de su recepción en el I.A.P.H, el
estado de las obras era muy alarmante. Los
problemas no se limitaban a la pérdida de
lectura a nivel superficial, sino que las obras
sufrían serios problemas de estabilidad
provenientes de su estructura. Como problemas
menores, hay que señalar las deformaciones de
gravedad que presentaban todas las obras, las
innumerables grietas y las pérdidas materiales.
Los criterios adoptados en la intervención han
seguido los principios actuales que rigen las
actuaciones de conservación-restauración,
teniendo como principal objetivo la conservación
del original, sin olvidar la funcionalidad de la
obra y la necesidad de mejorar sus características
estéticas para la correcta lectura de la misma.
La intervención se ha llevado a cabo por un
equipo interdisciplinar en el que, además de los
responsables de los estudios históricos y analíticos,
se ha contado con la presencia de un maestro
orfebre y un técnico restaurador. El tiempo de
intervención ha sido de un año y el coste ha
ascendido a 24.000 euros. |
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