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La Comarca de Écija
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La
comarca está formada por los municipios de Cañada Rosal, Fuentes de
Andalucía, La Campana, La Luisiana y Écija, que es quien le da nombre a
la comarca.
Cañada Rosal:
Historia:
En
plena campiña, en la franja oriental de la provincia de Sevilla, a
ochenta y cuatro kilómetros de la capital, entre los términos de La
Luisiana, Écija y Palma del Río, se encuentra este núcleo de población
fundado por el Rey Carlos III a finales de 1769.
Fuentes
de Andalucía:
Historia:
El término de Fuentes de Andalucía se formó en
el siglo XIX, por la unión de los señoríos de Fuentes y la Monclova.
El
reducido término de Fuentes, formado a expensas de los de Écija y
Carmona, está situado entre los ríos Genil y Corbones, siendo su
principal artería fluvial el río Arroyo Madrefuentes, llamado
Guadalbardilla por los árabes.
En terrenos del término
municipal de Fuentes se constata la presencia humana desde tiempos muy
remotos. Los restos arqueológicos que cubren el suelo revelan la
existencia en aquellos lugares de pobladores turdetanos durante varios
siglos. También en él se encuentra localizada, cerca de la Monclova, la
ciudad ibérica de Obúlcula, una de las ciudades béticas de la región
turdetana, según Ptolomeo.
La villa de Fuentes fue
reconquistada a los árabes hacia el año 1248 y en los repartos de Écija
se le cita expresamente, apareciendo incluida en val el término de
Carmona según el alboz otorgado por privilegio de Alfonso X el Sabio en
1255 a dicha ciudad. La existencia de habitantes en estos lugares en
tiempos musulmanes está totalmente aceptada, debido, además de la
presencia de restos arqueológicos a la existencia del Castillo de
Fuentes, cuya construcción posee una marcada tendencia árabe.
Las
tierrras fueron repartidas entre los señores que habían contribuido a
la reconquista y entre las Órdenes Militares, que ayudaban al rey a
este fin. A una de éstas, la de Alcántara, se le concedieron grandes
extensiones en la parte occidental, en un lugar denomiado La Aljabara.
A
mediados del siglo XIV, el castillo y el caserío pasaron, concedidos
por Alfonso XI en 1316, a ser señorío de Alvar Pérez de Guzmán,
Alguacil Mayor de Sevilla y descendiente de los Medina Sidonia, al que
no se le dio territorio alguno alrededor del castillo ya que en los
repartimientos de Écija el mojón de la delimitación de los términos de
Écija, Marchena, y Carmona está situado en el nacimiento del río
Guadalbardilla.
Sin embargo, a lo largo del siglo XV, los
señores de Fuentes fueron ocupando territorios, especialmente en la
zona llamada El Algarvejo, donde se llevó a cabo una intensa roturación
y plantación de viñas. Los pleitos continuarían hasta que el rey Felipe
II concedió a los señores de Fuentes jurisdicción Civil y Criminal
sobre los terrenos situados a cien pasos de la villa de Fuentes.
Posteriormente
el señorío de Fuentes se vendió a Alonso Fernández y a su mujer Isabel
Belmana, hija de Guillén de las Casas, Tesorero Mayor de Andalucía, a
quienes Enrique II les concedió el Mayorazgo y de los que procede la
casa de los Marqueses de Fuentes, que tomaron el apellido de su Señorío
y habitaban el Castillo de Fuentes. El Marquesado de Fuentes fue
concedido por Felipe III, el 15 de febrero de 1606, a Gome de Fuentes
Guzmán, Caballero de Santiago. A mediados del siglo XVIII el señorío y
el título habían entrado en la jurisdicción del Conde de Torralba.
Los
terrenos de la Monclova quedaron en poder real y posteriormente fueron
donados, como señorío, por Alfonso XI a Micer Egidio Bocanegra,
conocido como Gil Bocanegra, decimoséptimo almirante de Castilla,
prestigioso marino genovés puesto al servicio real, por su actuación en
la toma de la ciudad de Algeciras, al derrotar a la armada de los
pueblos norteafricanos y hacerse dueño del mar, estrechando el cerco a
la ciudad hasta su total rendición.
Las Cortes de Cádiz
abolieron los derechos nobiliarios y con ellos la jurisdicción Civil y
Criminal sobre la Villa de los Marqueses de Fuentes. Posteriormente se
unieron en un mismo municipio los territorios pertenecientes a la Villa
de Fuentes y al Señorío de la Monclova constituyendo el actual término
municipal de Fuentes de Andalucía, nombre que se comenzó a utilizar ya
en 1778, en un documento testimonial del abogado Miguel de Padilla
Infante, que después sería corregidor de la Villa, fechado el día 10 de
marzo. A partir del año 1791 se generaliza dicho nombre.
La
Campana:
Historia: Parece
ser que su nombre proviene de la época de la reconquista de Andalucía
por los ejércitos cristianos. El origen de los asentamientos humanos se
remonta hasta la época prehistórica, como lo demuestran los restos
hallados en la zona, en el lugar llamado el "Chaparral" y en el "Pozo
de la Anea".
También se encuentran vestigios romanos en la
Cañuela, la Mesa y el Villar del Almirante. Su nombre actual puede
derivar de dos palabras: una, la ubicación del pueblo, la Campana o
Campiña; la otra, la palabra que define la serie de torres provistas de
campanas que servían en tiempos de la reconquista para llamar a la
batalla en caso de ataque enemigo.
No se tienen noticias de la época árabe y visigoda de esta población.
En
el siglo XV consiguió el "título de villa", y fue donada a Miguel
Bocanegra por el rey Juan II de Castilla. El primero la entregó
posteriormente a su hija en concepto de dote, al casarse con el Conde
de Arcos. Después pasó a la familia real, y por último doña Ana,
hermana de Felipe II, la vendió al Marqués de Villanueva del Río, en
cuya familia permaneció hasta 1810, fecha de la abolición de los
señoríos.
La
Luisiana:
Historia: Fue
fundado en 1768 junto con otros pueblos que ordenó construir el rey
Carlos III, durante el plan de colonización de Sierra Morena. Los
primeros colonos procedían mayoritariamente del norte de Francia y sur
de Alemania y, en menor medida, de Bélgica, Holanda, Suiza, Austria e
Italia.
Se estableció en el "Camino Real de Andalucía", en
un paraje llamado "Venta Quemada", que se hallaba inserto en el llamado
"Desierto de la Monclova".
El asistente de Sevilla, señor
Olavide, comprendió que la única manera de acabar con el bandidaje que
hacía prácticamente imposible la travesía de Sierra Morena, era poblar
la zona. Para ello se recurrió a alemanes católicos cuyos apellidos,
costumbres y características étnicas perduran en la población.
En
1835, la reina Dª María Cristina, deroga el "Fuero de las Nuevas
Poblaciones", constituyéndose el Ayuntamiento de La Luisiana,
dependiente de la provincia de Sevilla.
El nombre de
"Luisiana" proviene al parecer de la unión de los nombres "Luis" y
"Ana", que eran los nombres de los hijos de Carlos III.
Écija:
Historia: La
historia de Écija es tan amplia como su riqueza artística. La fundación
de la ciudad se sitúa hacia el siglo VIII antes de Cristo, en el ámbito
de la civilización tartésica. Hasta la conquista romana, hacia el 200
a. C., se trató probablemente de un pequeño poblado turdetano de
cabañas, emplazado en la ligera elevación junto al río Genil conocida
hoy como Cerro del Alcázar o de San Gil (“El Picadero”).
Hacia
el 14 a. C., en época de Augusto, se fundó junto a ese poblado la
Colonia Augusta Firma Astigi, que fuera capital de uno de los cuatro
"conventos jurídicos" de la provincia romana de la Bética y una de las
más importantes ciudades de Hispania. A su importancia estratégica
sobre la Vía Augusta y junto al cauce del Genil o Singilis,
antiguamente navegable hasta la ciudad, se unía la preeminencia de
Astigi en el sistema de producción y exportación a larga distancia del
aceite de oliva por todo el Imperio romano.
Desde entonces
ha sido una de las principales ciudades de la actual Andalucía: por
ejemplo, fue sede sede episcopal entre los siglos VI y XI, capital de
provincia en el Emirato y Califato de Córdoba y ciudad de realengo
desde la Baja Edad Media.
La población actual se encuentra
asentada sobre la vieja ciudad romana: es frecuente encontrar restos
romanos de importancia y magníficos mosaicos, al igual que yacimientos
arqueológicos de todas las épocas en su extenso término municipal, de
casi 1.000 km².
Durante el periodo de al-Ándalus el nombre
evolucionó en Istiya o Astiya, y la población fue siempre considerada
como "ciudad rica", entre otras razones por la facilidad de regadío
proporcionada por el río Genil. Uno de los sobrenombres árabes de la
Écija andalusí era Madinat al-qutn, "la ciudad del algodón". De esta
época data el recinto amurallado, con torres albarranas a la manera de
las fortificaciones almohades. Siendo ciudad hispano-visigoda, tuvo
vital importancia, cuando desembarcaron las primeras tropas musulmanas
de manos del lugarteniente Tarik. Tras la batalla del Guadalete, hubo
otra resistencia de partidarios del rey visigodo Rodrigo en Ecija, por
el cual tuvieron un enfrentamiento en los que hoy es conocido como la
fuente de los cristianos. Una vez vencidos los musulmanes no tuvieron
alguna resistencia mas, y tomaron Córdoba y tras ella Toledo.
La
conquista castellana fue llevada a cabo por Fernando III en 1240. Tras
la conquista se instalaron en Écija numerosas e ilustres familias
castellanas. La fertilidad de la comarca y su nueva posición fronteriza
con el reino de Granada hicieron posible un notable desarrollo
económico y social.
Enrique III le concedió fuero propio en
1402. Los primeros gremios se organizan a partir del siglo XVI y
alcanzan su máximo esplendor en el XVIII. Debe mencionarse la
importancia que adquiere en la comarca de Écija la cría de caballos de
pura raza española, anglo-árabe e hispano-árabe, actividad que se
mantiene en la actualidad.
Su desarrollo económico se
refleja en la gran cantidad de construcciones religiosas y civiles
comprendidas entre los siglos XII y XVIII. El siglo XVIII es
considerado el "siglo de Oro ecijano", debido a su riqueza económica y
artística. En 1755 las torres de la ciudad fueron dañadas por los
efectos del terremoto de Lisboa.
Écija esta considerada como
la "ciudad más barroca de Andalucía", gracias a los principalmente al
anteriormente destacado "siglo de oro", de hecho fue tal la influencia
de este arte en las construcciones de la época, que se llegó a crear el
llamdo "barroco ecijano", del cual existen evidentes muestras en
edificios eclesiásticos y de la alta burguesía.
Durante la guerra de la Independencia, las iglesias de Écija sufrieron
los saqueos del ejército francés.
La ciudad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en el año 1966. |
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